Que en España está prohibido el uso de la cartuchería de punta hueca (PH) es una mentira muchas veces repetida que no por ello va a tomar carácter de veracidad. Se oye de boca de comunicadores televisivos y también, y esto es muy lamentable, de boca de muchos integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FYCS). A los primeros tal vez se les pueda disculpar el tremendo error que comenten al aseverar tamaña absurdez, pero se me antoja que es imperdonable en el caso de los policías, más aún cuando muchos de los que en tales términos se expresan son, según un diploma, instructores de tiro y, por tanto, expertos en la materia. Por cierto, cuando los primeros expresan sus equivocadas opiniones a estos respectos lo hacen por la contaminada influencia de los segundos.

En los medios de prensa se oye, continuamente, que la munición de punta hueca está totalmente prohibida en España. Algunos creen que incluso son ilegales para los propios agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad (FYCS). No solamente los informadores se manifiestan en esos términos, sino que es también frecuente oír la misma afirmación de boca de policías e instructores de tiro de las propias fuerzas. Todos se equivocan, pero también todo tiene sus matices. Hasta cierto punto es comprensible que los periodistas cometan esos errores, pues se meten en pantanos de fango de los que no pueden o no saben salir. Hay que comprenderlo porque ellos no son ni juristas, ni profesionales de las armas y la seguridad. Más justificación tiene el error cuando se descubre al público que la fuente periodística es un miembro de la comunidad policial. A los policías, tengan la categoría profesional que tenga y sean del cuerpo que sean, se les suele considerar expertos en determinadas materias, principalmente en armamento, tiro, cartuchería y balística. Estas consideraciones suelen hacerse con ligereza y a veces con frivolidad.

Es longevo. Ya ha cumplido once decenios y sigue entre nosotros. Y pese a que a veces le regañamos, quiere seguir aquí. Hablo del cartucho metálico que ocupa los cargadores de la inmensa mayoría de pistolas de este país y de más de medio mundo: el mítico 9 mm Parabellum. Vino a ser, con tal apellido, el segundo hijo de aquella familia encabezada por Georg Luger. El austriaco Johann Georg Luger nacido el 6 de marzo de 1849. En 1900 desarrolló, cuando contaba con cincuenta y un años de edad, a su hijo mayor, el 7,65 mm Parabellum (.30 Luger). Un verdadero desconocido para quienes son usuarios obligados de armas.