El ser humano es asombroso, capaz de lo mejor, pero también de lo peor. La misma persona puede convertirse en un deportista de élite, ejemplo de superación y en un asesino a la misma vez. No sería prudente por mi parte condenarlo ya de entrada. Las pruebas apuntan a que es el único sospechoso pero tendrá que ser un tribunal el que lo condene, no los medios de comunicación, como usualmente ocurre.