En esta nueva sección de Criminología y Justicia iniciaremos el estudio de la violencia contra los animales y las implicaciones que ésta tiene tanto para los propios animales no humanos como para los humanos. Hemos considerado conveniente que el primer artículo sea destinado a definir qué entendemos por violencia hacia los animales para poner de manifiesto las dificultades que existen para acordar una definición universalmente aceptada.

Dos de los pioneros en el estudio de la violencia hacia los animales, Lockwood y Ascione, empezaron a perfilar una definición del concepto de crueldad y una manera de medirla: “representa un comportamiento objetivable y definible que acontece en un contexto social igualmente definible” (Lockwood & Ascione, 1998: 443). Ascione propuso una definición de crueldad hacia los animales que es la que se utiliza mayoritariamente en los trabajos de investigación: “comportamiento socialmente inaceptable que causa de manera intencional un sufrimiento, dolor o distrés innecesario y/o la muerte del animal”.

alt El Dr. Frank Ascione y la Dra. Núria Querol durante la pasada reunión de expertos de la National Link Coalition en la Denver University.

 

 

 

 

 

 

Hay una percepción extendida entre la población en general, en parte también entre profesionales y estudiantes del campo de la criminología, de que las estadísticas mienten.

A veces, esta percepción se dirige hacia la estadística como tal, como en el ejemplo de los pollos (“si yo tengo dos pollos y tú ninguno, la estadística miente al decir que tenemos un pollo cada uno”). Pero la estadística permite identificar no solo los valores intermedios (saldría a pollo por cabeza, lo que no quiere decir que sea así), sino también cómo se reparten (si todos tienen el mismo número de pollos o son unos pocos los que los tienen todos), su relación con otros factores (si los que acaparan pollos son, por ejemplo, los mismos que acaparan otras cosas) y su evolución a lo largo del tiempo (qué pasa con los pollitos que van naciendo). La estadística no miente: es un instrumento sistemático para fundamentar afirmaciones basándose en la medición de la realidad.