No hace mucho, durante el desfile de carrozas de las Fiestas Patronales de Molina de Segura, una frágil niña de 8 años era atropellada por una carroza, y digo carroza para que usted lo entienda porque menos carroza es de todo. Son verdaderos camiones pesados, lobos disfrazados de cordero, que circulan a baja velocidad por las coloridas calles de la ciudad. A bordo de estas carrozas parece que se pierde el respeto, la educación y el límite en la ingesta de alcohol. La excusa es la misma siempre “estamos en fiestas”, como si ese fuese el motivo que evita que mueras por intoxicación etílica o por accidente de tráfico. ‘Nunca pasa nada’ o eso cree la gente, porque sí que pasa.

Durante la II República española, el incesante progreso de la industria del automóvil, la importancia adquirida por el transporte de viajeros y mercancías y el mejoramiento de nuestras vías aumentó la circulación de un modo insospechado, lo que unido a la multitud de disposiciones dispersas y faltas de la necesaria unidad de criterio supuso que el Gobierno creara una comisión interministerial el 14 de febrero de 1934 con la misión de unificar en un Código de Circulación, las diversas normas existentes (en especial, dos reglamentos de 1926 y 1928) y los convenios internacionales sobre unificación de señales en las carreteras (hecho en Ginebra en 1931 y ratificado por España en 1933). Siete meses después, el 26 de septiembre de 1934, la Gaceta de Madrid (antecedente histórico del BOE) publicó el primer Código de Circulación español que, expresamente, no fue derogado hasta 2009 por el Reglamento General de Conductores (Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo).

En España, los delitos contra la seguridad vial se regulan, actualmente, en los Arts. 379 a 385 ter del Código Penal de 1995, según la redacción y modificaciones que introdujeron dos leyes orgánicas posteriores, de 2007 y 2010; pero, ¿cuáles fueron sus antecedentes? ¿Desde cuándo se tipifican los delitos relacionados con el tráfico?

No se asuste, no es que vayan a poner coches de choque en la vía pública, no son eso, son algo más seguro que las rotondas convencionales. Como siempre, aquí (en Murcia) las pondremos los últimos.

 

"Así son las turbo rotondas."

Las rotondas -si se saben utilizar- son muy efectivas, porque reducen el peligro de los cruces convencionales y así baja el número de accidentes, además de agilizar el tráfico, ya que no tenemos que estar detenidos esperando a que el semáforo se ponga verde, y por último sirven para reducir la velocidad, pues de lo contrario las atravesaríamos por el centro, que no sería la primera vez que veo algo así.