Diario de un preventivo (59)

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Miércoles, 27 de julio

Y le escribí. Por la tarde me dirigí, y antes de que los otros entraran al rezo, a la pequeña escuela del patio, y planté mis reales en ella. Con dos hojas de papel y un Bic, estiré uno de los folios sobre el pupitre y comencé a escribir.

Me sentí como en mi época juvenil. Sentado en un pupitre, con papel y lápiz, y escribiendo mi primera carta de amor. Sí, así lo percibí, ya que llevaba años sin entrar en una escuela, sin sentarme en un pupitre de parvulario, sin coger papel y boli –para todo lo que hago en la calle, utilizo el ordenata o mi agenda electrónica-, y por último, sin escribir una carta a una mujer, ya sea de amor o de deseo, ya que todo lo trasmito con los SMS, el WhatsApp y la Blackberry, y son mensajillos de ligoteo, de aquí te pillo, aquí te mato. 

Pero esto no. Aquí se estaba fraguando una carta de amor en toda regla, quizás de deseo o necesidad, pero una carta como las de nuestros abuelos, de varios folios y escritas a mano, y que tardaban en llegar semanas al punto de destino. Está demorará un par de días a los sumo, aunque la destinataria no esté a más de cien metros de distancia. Por cierto, ¿ella no vivirá en el módulo que tengo frente al mío, al otro lado del jardincillo y los caminos?

Recordando lo ocurrido ayer, entre otros, mi comportamiento infantil mientras atisbaba por el quicio de la puerta, nervioso a la vez que excitado ante lo prohibido que se ponía a tiro de mi vista, lo ilegal de saltarnos las normas del lugar y poder ser reprendidos por el Don y la tensión del instante en que la vi embutida en esas mínimas piezas de tela acrílica, mi cara se coloreó de una vergüenza que había olvidado que aún guardaba. 

Alguien en la mesa del dominó se percata del sonrojo que me invade.

-Pero, Javier, ¿en qué está pensando que se me ha puesto colorado?, ¿no será una chimba? –pregunta uno mientras el resto ríe.

-No –respondo aún con más sofoco- ¿qué módulo es el de enfrente?

-El 13, uno de los de las hembras, jua, jua, jua –contesta Edington.

 

Last modified on Tuesday, 25 September 2012 09:18
Jorge de la Hidalga

Nacido en Madrid, cursa estudios en el Colegió Alemán. Viaja a Sudamérica donde, durante once años, crea varias empresas.

Regresa en 1987 de nuevo a Madrid y funda una serie de empresas relacionadas con el comercio internacional.

En 1998 quiebran sus negocios por verse involucrado en unos negocios turbios y entra en prisión.

En la cárcel estudia la carrera de Historia y escribe varios libros.

A su salida de prisión comienza a trabajar en la Fundación Bip Bip, se vincula a proyectos sociales y culturales, además de continuar sus estudios de doctorado.

En 2008 crea la página Web www.infoprision.com, una página enfocada a la ayuda de los presos y sus familias a la cual anexa el Blog www.elcielodesdeuncubo.com, en donde cuelga historias penitenciarias reales y manuales de supervivencia en prisión.

En 2010 constituye la Fundación Maná, entidad dedicada a cubrir la brecha social con los colectivos desfavorecidos, especialmente el penitenciario, a través de la cultura y la obra social.

En este mismo año publica su primera novela Vis a Vis, finalista en un par de premios literarios.

Actualmente imparte conferencias de Literatura, Reinserción Social y Derecho Penitenciario aplicado en diversas Universidades y Ayuntamientos.

www.infoprision.com/