Diario de un preventivo (3)

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Martes, 05 de abril

Camino con el gallego. Todos los días transitamos a una velocidad de crucero constante. Aunque hoy se dificulta por la lluvia de meteoritos que invade el patio. Lo había visto con anterioridad, pero de lejos, sin sufrirlo en propia carne. Hoy evité ser alcanzado por unos de esos misiles tierra-aire-tierra al escuchar:

-¡Ojo, compi, pila!

Es Santos quien me salva tirando de mí cuando la pila roza mi testa. Definitivamente, el patio está revuelto. Observo como desde una esquina Bach dirige a sus machacas, mientras uno de ellos vigila la posible llegada de los funcionarios para dar el agua.

Santos me pone al tanto mientras continuamos con nuestros deambular circular, sin perder de vista y de reojo, los cielos de nuestro módulo. Por lo que éste cuenta, ayer llegaron dos compis de permiso; llegaron con todo empetado en el culo. Compraron la merca con los dineros del Bach, y hoy el supermercado de la droga se encuentra repartiendo sus productos en el módulo y fuera de él. Para acceder a los módulos colindantes lo hacen por el sistema de proyección de pilas.

En una primera pila de transistor, colocan una nota con el mote del destinatario, y las características, precio y condiciones de pago de la droga a enviar. Un lanzador la proyecta por encima de las tapias y alambradas, cayendo en el patio contiguo. Ahí esperan dos recogedores. A ese mensaje contesta el cliente con su contraoferta o aceptando las condiciones; en ese caso adjunta un billete de dineros de la calle o un propuesta de pago. El tercer envío, esta vez del Bach, y si todo está aceptado, parte con la mercancía adjunta. De ahí el control y la importancia de los aguateros; si una pila cae en manos de los funcionarios, aparte de la perdida material, está el posible parte muy grave para el poseedor de la misma. Eso, si descubren al propietario de tan valioso tesoro. 

Hoy descubro, con peligro para mi integridad física, el procedimiento habitual de la distribución taleguera.

 

Last modified on Thursday, 27 September 2012 20:26
Jorge de la Hidalga

Nacido en Madrid, cursa estudios en el Colegió Alemán. Viaja a Sudamérica donde, durante once años, crea varias empresas.

Regresa en 1987 de nuevo a Madrid y funda una serie de empresas relacionadas con el comercio internacional.

En 1998 quiebran sus negocios por verse involucrado en unos negocios turbios y entra en prisión.

En la cárcel estudia la carrera de Historia y escribe varios libros.

A su salida de prisión comienza a trabajar en la Fundación Bip Bip, se vincula a proyectos sociales y culturales, además de continuar sus estudios de doctorado.

En 2008 crea la página Web www.infoprision.com, una página enfocada a la ayuda de los presos y sus familias a la cual anexa el Blog www.elcielodesdeuncubo.com, en donde cuelga historias penitenciarias reales y manuales de supervivencia en prisión.

En 2010 constituye la Fundación Maná, entidad dedicada a cubrir la brecha social con los colectivos desfavorecidos, especialmente el penitenciario, a través de la cultura y la obra social.

En este mismo año publica su primera novela Vis a Vis, finalista en un par de premios literarios.

Actualmente imparte conferencias de Literatura, Reinserción Social y Derecho Penitenciario aplicado en diversas Universidades y Ayuntamientos.

www.infoprision.com/