Jueves, 14 de abril

Hoy ya cuento con peculio. Con mi entrada en aislamiento y posterior traslado a este módulo, me he gastado antes de tiempo el que me ingresaron el pasado jueves. Pero es que en el chopano, y con eso de que permaneces todo el día en la celda vacía y sin nada que hacer, cuando el economatero hace su aparición por la rendija de la puerta, te pules la tarjeta en mariconadas que habitualmente no compras. Qué si chocolatinas, qué si galletas, jamón, yogures y todo lo que el capullo traiga en su carrito.

Viernes, 08 de abril

He llorado toda la noche como un descosido. Creo que el porro ha colaborado en ello. Me he sentido tan solo, desamparado, sin nadie con quien conversar… Nunca pensé, que con apenas un mes de residencia en esta casa, pudiera echar tanto de menos mi celda, mi patio y a mis compis. Estoy desarraigado en este módulo. No tengo nada ni a nadie. Y por la noche me como la sesera pensando en mi familia, en la libertad, en mis amigos…, y lloro.