Jueves, 14 de abril

Hoy ya cuento con peculio. Con mi entrada en aislamiento y posterior traslado a este módulo, me he gastado antes de tiempo el que me ingresaron el pasado jueves. Pero es que en el chopano, y con eso de que permaneces todo el día en la celda vacía y sin nada que hacer, cuando el economatero hace su aparición por la rendija de la puerta, te pules la tarjeta en mariconadas que habitualmente no compras. Qué si chocolatinas, qué si galletas, jamón, yogures y todo lo que el capullo traiga en su carrito.

Jueves, 07 de abril

¡Joder, qué marrón me estoy comiendo! ¡Joder, qué tarde y qué noche! ¡Joder, qué depresión de caballo que tengo! ¡La madre que me parió!

Ayer nos recibieron dos funcionarios. Los de nuestro módulo nos abandonaron en sus manos, por separado, y después de soltar las típicas gilipolleces sobre nuestra movida, se piraron de regreso al 6. A mí me pasaron a la celda 12, y a Enrique, a otra cercana.

Viernes, 08 de abril

He llorado toda la noche como un descosido. Creo que el porro ha colaborado en ello. Me he sentido tan solo, desamparado, sin nadie con quien conversar… Nunca pensé, que con apenas un mes de residencia en esta casa, pudiera echar tanto de menos mi celda, mi patio y a mis compis. Estoy desarraigado en este módulo. No tengo nada ni a nadie. Y por la noche me como la sesera pensando en mi familia, en la libertad, en mis amigos…, y lloro.

Miércoles, 06 de abril

Hoy ha salido el padre de los Jiménez de permiso. Es un gitano de pro, que vive en este módulo con su hijo menor. Otro de sus churumbeles, el primogénito, se encuentra encerrado en uno de los módulos duros por dos asesinatos. El padre es un cabrón. Todos los días se lía a hostias con Enrique, su hijo, con el que comparte módulo y chabolo. Pero es que Enrique se coloca a diario con el caballo. Me da lástima. Al viejo le trae al pairo que todos estemos presentes mientras lo hostia, y Enrique, ni mú, ni protesta ni alza la mano.

Martes, 05 de abril

Camino con el gallego. Todos los días transitamos a una velocidad de crucero constante. Aunque hoy se dificulta por la lluvia de meteoritos que invade el patio. Lo había visto con anterioridad, pero de lejos, sin sufrirlo en propia carne. Hoy evité ser alcanzado por unos de esos misiles tierra-aire-tierra al escuchar:

-¡Ojo, compi, pila!