“El preso más antiguo de España indultado parcialmente por el último consejo de ministros socialista sigue en prisión, Miguel Montes Neiro lleva más de 35 años en prisión y sigue pendiente de que la Audiencia Provincial de Granada reviste su caso”

 

Respecto de este tema, del que ya hablé, me preocupa cómo ha podido fallar el sistema de rehabilitación y reinserción ya que según el artículo 25 de nuestra constitución, todas las penas privativas de libertad tienen este objetivo. Y es que no sólo es el largo tiempo que lleva en prisión sin delitos de sangre, sino también es importante las diferencias de trato que se producen, no ya entre las víctimas sino también entre los presos.

 

Y como ejemplo, me pregunto ¿si llevan meses hablando de conceder beneficios penitenciarios a presos extremadamente peligrosos que han cometido muchísimos delitos de sangre, siempre que pidan perdón a sus víctimas? ¿Por qué no se permite lo mismo con este otro tipo de infractores a todas luces menos peligrosos, con una lista de fechorías menores? Otro ejemplo ¿Por qué los presos “de guante blanco”, también obtienen de una forma más rápida beneficios penitenciarios?

 

Estoy empezando a pensar que el artículo 14 de la constitución española, en el que se dice que todos somos iguales ante la ley, no sólo es un ideal, sino que es un artículo totalmente imposible de aplicarse pues tal parece que hay presos e infractores de primera categoría y de segunda categoría.

 

 

Año Nuevo, ministros nuevos, incluido nuevo ministro de Justicia, por eso y ante la proximidad de la llegada de los Reyes Magos, me gustaría hacer mi lista de lo que quiero para la Justicia en este año 2012 y por supuesto los siguientes años.

Me gustó la primera afirmación del Sr. Ministro de Justicia, don Alberto Ruiz-Gallardón: “pocas y buenas leyes”, si señor, esto es importante por cuanto de nada sirve hacer mas y más leyes, si luego se regula en exceso haciendo imposible su aplicación o se dejan tantos vacíos legales que al final, no se sabe que se puede o no hacer con esa ley.

Por tanto, en este sentido me pareció interesante su idea, si embargo todo mi gozo en un pozo, cuando escuché otros comentarios.

¿Puede la justicia llegar a parecer justa a los ojos del ciudadano?

Esta pregunta me la hago cada vez que oigo nuevas medidas para la modernización y agilización de la justicia. Soy consciente y sé que el tema es complicado, porque cuando fui juez, enseguida me dí cuenta que hiciera lo que hiciera, nunca las dos partes iban a quedar satisfechas, incluso para más inri, me percaté que ni dando la razón a una de las partes, la gente quedaba contenta.

 

Cuando se habla de Justicia Restaurativa, automáticamente y especialmente en ciertos lugares como nuestro país, se relaciona con mediación y aplicada al sistema penal. Las diferencias entre mediación y justicia restaurativa serán análisis en otra columna porque ahora me gustaría centrarme en justicia restaurativa en sentido amplio para evitar que si la aplicamos solo al ámbito penal,  nos quedemos cortos en el alcance y los beneficios de esta forma de ver y entender la justicia.

Con esta columna quiero empezar diciendo algo que dijo Séneca: “Todo delito tiene un precedente”.

Siempre en una historia hay dos versiones, dos caras de una misma moneda y en el caso de un delito, detrás de víctima e infractor, hay toda una serie de vivencias. Hoy quiero hablar de un caso real de un infractor, destinado desde su nacimiento a serlo que gracias a la Justicia Restaurativa pudo cambiar y tuvo una segunda oportunidad.

Como siempre estoy hablando de Justicia Restaurativa, hoy me gustaría contar una historia “real como la vida misma”, triste y estremecedora pero a la vez esperanzadora ¿por qué? Porque quiero mostrar los beneficios de esta forma de ver la justicia, en primer lugar para la víctima y en segundo lugar para infractores y comunidad. También me pregunto y aprovechando la época de elecciones,  por qué tan sólo hay pequeñas referencias a mediación en los programas de los partidos, esto sin duda es perjudicial para el sistema de justicia.

Hoy voy a hablaros de un caso real, con el nombre real de la valiente persona que ha querido contar su “historia”, “para ayudar a más victimas a dejar de serlo”. Jo Nodding fue víctima de violación por un chico que además conocía, Darren. Esto ocurrió en el año 2004 y durante semanas intentó superar lo que la había pasado  y que tanto la afectaba a ella y a su familia. El violador no reconoció al principio el hecho, hasta las pruebas de adn que confirmaron que era su violador, por eso encima tuvo que asistir al juicio, y allí fue la primera vez que le vio cara a cara.

“La familia de Marta del Castillo no sale aún de su indignación tras la aparición el pasado sábado en un programa de televisión, de la madre del Cuco, hablando del caso que se enjuicia estos días en la Audiencia de Sevilla. El abuelo de esta muchacha, dijo ayer que pedirán a la fiscalía que se controle el dinero que cobró esta mujer por ir al programa y así hacer frente a la sentencia que condena al Cuco y sus padres a abonar 414000euros por los gastos que generó la infructuosa búsqueda del cuerpo de la joven”

Tengo claro que hay muchas clases de víctimas, por un lado están las victimas directas que son las que sufren directamente el daño pero también pueden existir otros perjudicados de forma indirecta por el hecho delictivo, y estos son los familiares y allegados de la víctima así como la comunidad en general ¿Por qué? Porque todos nos sentimos un poco menos seguros cuando sabemos que se ha cometido un delito. Bien es cierto, que nuestro sentimiento de seguridad se pierde en mayor medida cuanto más cerca sucede el crimen, especialmente si es en nuestra ciudad y nuestro barrio, en cambio nuestra condición humana hace que ya no nos preocupemos tanto si el delito ocurrió  en otra ciudad o país (y es que solemos pensar que esto jamás nos sucederá a nosotros).

Viendo todo lo que ha acontecido con el caso de Marta del Castillo y lo que continua sucediendo con los imputados, la verdad es que no me extraña nada en absoluto que la gente afirme con rotundidad que no hay justicia. Simplemente y a primera vista ya se aprecia un gran desequilibrio entre victimas e infractores ¿Por qué digo esto?

Los infractores tienen un montón de derechos (lógico y normal por otra parte porque por eso nuestro país es un estado social y democrático de derecho): tienen derecho a no declarar contra si mismos, no confesarse culpables, a un juicio con todas las garantías y un largo etcétera, mientras las victimas tan sólo tienen derecho a declarar en el juicio como testigos, sin tener apenas nada que decir durante todo el proceso. Algo que debería cambiar puesto que una de las necesidades de las víctimas es la de sentirse informados, poder decidir como quieren que continúe el proceso y sobre todo sentir que alguien es responsable del hecho y que además del castigo, este infractor no volverá a hacer lo mismo a otra persona.

En el caso de Marta del Castillo es indignante ver como la falta de humanidad de la justicia actual, el “ceñirse de forma estricta a la literalidad de la ley” y sobre todo y como dicen muchas personas “el hecho de que quién hace la ley hace la trampa” ha llevado a que este juicio parezca una representación teatral por parte de los imputados y lo que más me espanta es que escuchándolos,  tan siquiera parece que estuvieran hablando de un ser humano, una chica y mas concretamente una amiga a la que han matado, claro está de momento hasta que acabe el juicio, presuntamente.

El lunes pasado en la llamada “conferencia de paz” vimos paseando, por San Sebastian, como si actores de Hollywood se tratara, a unos cuantos actores extranjeros (y eso que el festival de cine de esta ciudad hace semanas que acabó).

De ese día se han podido leer noticias como la siguiente de la que he hecho un resumen: “Se refieren al terrorismo de ETA como “conflicto vasco”. Partiendo de este punto los representantes que se reunieron el lunes en la conferencia de Paz de San Sebastian, reclamaron por un lado el fin de la actividad violenta y por otro que el Gobierno español y el francés accedan a una negociación sobre el desarme de la banda y el futuro de los presos. La declaración de los reunidos habla de “reconocer, compensar y asistir a las víctimas”. Los mediadores engloban en víctimas a los heridos y muertos en los atentados junto con los terroristas detenidos y fallecidos…”

Lo primero que me pregunto es ¿por qué nadie les ha dado a estos señores un diccionario de conceptos o una enciclopedia, porque aunque estamos en la época de las tecnologías modernas, está claro que estas personas deberían haber usado un diccionario como los que utilizábamos en el colegio los que tenemos más de treinta años. ¿Por qué? Porque desgraciadamente han confundido “churras” con “merinas”.

No hay duda estamos en época de elecciones, es la conclusión que se puede extraer de las palabras de Federico Trillo cuando hace unos días dijo “que su partido propondrá la cadena perpetua revisable como pena máxima. Según él, catorce países europeos ya cuentan con la cadena perpetua revisable y la apoya el 82% de la opinión pública”

Esta cadena perpetua existe en países como Francia, Reino Unido, Alemania y Holanda y consiste en una pena de prisión perpetua que pasados unos años-el plazo es diferente en cada país-es revisable: si el preso tiene pronóstico favorable de reinserción puede acceder a la libertad, sino sigue en la cárcel”

Parece increíble pero así es, últimamente todo vale, se hace cualquier cosa como confundir a la población, sí, porque tanto algunos políticos como medios de comunicación, nos hacen creer o al menos deducir que en España, las penas son muy blandas y que cometer un delito sale muy barato, así además de votos y audiencia, generan un movimiento popular en pos de un endurecimiento de las penas muy rentable y a todas luces innecesario e injustificado.