Resumen/abstract

En este artículo se reflexiona sobre qué significa la libertad y la igualdad en un mundo formado por hombres y por mujeres, dando especial relevancia a lo que acontece en el ámbito educativo; se proporcionan pistas y herramientas que permitan al profesorado analizar y revisar su práctica docente con el fin de favorecer que sus alumnas y alumnos se expresen sin el peso de los estereotipos y sin la perspectiva de la desigualdad, lo cual ayudará a mejorar la convivencia escolar y, en último término, a prevenir la violencia de género.

Este artículo surge catapultado por la lectura que mi amigo Carlos Pérez Vaquero publicara en este mismo Web el miércoles 16 de febrero de 2011 y que se titula “El lunfardo: dialecto de ladrones”. Además, tiene una base filológica porque, en efecto, cada círculo social tiene su propio argot. Los habitantes de cada nación tienen su propio lenguaje. Más aún, por regiones, la jerigonza no es igual incluso en un mismo país. México es un ejemplo de ello.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define dicho como la palabra o conjunto de palabras con que se expresa oralmente un concepto cabal; en ese sentido, la sabiduría popular ha ido acumulando, con el paso de los años, un gran acervo de frases como: Es mejor un mal acuerdo que un buen pleito; A la Justicia y a la Inquisición, chitón; Pagar justos por pecadores”; Pleito evitado, pleito ganado... o el que mencionó Quevedo: Donde no hay Justicia es peligroso tener razón. Veamos los hechos que originaron uno de los dihos más populares.