La Puerta del Sol se abre a la rebeldía juvenil

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Puerta del Sol de Madrid. Miles de personas, en su mayoría jóvenes, expresan su indignación. Es una protesta convocada desde las redes sociales y que, en pocos días y a raíz de la repercusión mediática, se ha ido alimentando de manera más o menos espontánea.


      A muchos nos sorprendía que, ante la grave situación política y económica que estamos viviendo, los ciudadanos, y en concreto los jóvenes, rebeldes por naturaleza, permaneciesen impasibles. Los cauces establecidos para la canalización del descontento social permanecían aletargados durmiendo en su conformismo y autocomplacencia. Partidos políticos, sindicatos y asociaciones se han distanciado de los ciudadanos porque para quienes los dirigen es más importante mantener su estatus y su subvención que cumplir con sus fines sociales. Y los jóvenes han dicho basta.


      Basta a que formen parte de una generación no ya perdida sino arrojada directamente a la cloaca. Una tasa de paro juvenil del 45% es una bomba que necesita un pequeño chispazo para estallar por los aires. Una generación de personas de entre 20 y 30 años con una formación universitaria inimaginable hace treinta años, se encuentran con una licenciatura, un máster, un postgrado o un doctorado que sólo son útiles para adornar la pared de su habitación.

      Basta a que esta generación de jóvenes sean manejados a su antojo por unos políticos tanto en el gobierno como en la oposición para engordar el volumen de las papeletas en unas urnas vacías de ideas y de ilusiones. Basta a que los sindicatos mayoritarios, cuando un 21% de los españoles vive la angustia del paro, se dediquen a pelotear al gobierno y, para disimular, convoquen una pantomima de huelga general pasteleada con el poder ante la mirada indignada de la mayoría de los trabajadores, mientras se siguen financiando con millonarias subvenciones concedidas precisamente por los culpables de la crisis y los autores de los recortes sociales.

      Basta a que el Presidente del Gobierno, que dice que es de izquierdas, regale dinero no a las familias, ni a los autónomos sino..... a los bancos, a los bancos que han cortado la financiación para circulante de autónomos y pequeños empresarios que jamás han tenido un fallido. Basta a que el Fiscal General del Estado en la práctica no sea ni fiscal ni del Estado sino Abogado del Gobierno. Basta a que el Tribunal Constitucional proyecte la imagen de que no sea ni tribunal ni constitucional sino una mera delegación de las mayorías parlamentarias.

      Basta a que a los partidos políticos mayoritarios les importe un bledo si sus alcaldes, concelajes, presidentes de comunidades autónomas o consejeros estén imputados, procesados o condenados. Siguen presentándose a las elecciones riéndose descaradamente de la justicia, de la política y lo que es peor, de sus propios electores. Basta a que los políticos acumulen sueldos, pensiones y gratificaciones públicas como calzoncillos en su mesita de noche mientras a los jubilados les congelan las pensiones, a los funcionarios les recortan el sueldo y a Mariano Barbacid se le niega la financiación para la investigación científica contra el cáncer.

       Basta a que una generación entera de españoles esté hipotecada hasta las cejas porque hubo unos años en los que cualquier esgarracolchas tenía una sociedad limitada dedicada a los negocios inmobiliarios. Todos nuestros familiares, amigos y vecinos compraban y compraban pisos ante la facilidad con la que los bancos concedían hipotecas con unos tipos de interés baratísimos y unos plazos de amortización que han llegado hasta los cuarenta años y, claro, nosotros no íbamos a ser los únicos tontos de España en no convertirnos en propietarios. Claro que cuando un miembro de la familia pierde el empleo, la situación se complica porque uno de los dos sueldos que entran en casa se destina precisamente al pago del préstamo. Cuando el otro sueldo deja de entrar, el drama y la ruina está garantizada.

      Los jóvenes han dicho basta. Desde algunos medios se compara este movimiento social con el acontencido en algunos países árabes. En mi opinión no tiene nada que ver. Aquí, afortunadamente, no nos dirige ningún dictador sátapra. Este movimiento es más parecido al de Islandia. Allí, la gente echada a la calle obligó al gobierno a dimitir, se reformó la Constitución y los principales banqueros están en la cárcel. Que vayan tomando nota.

       Posiblemente estos jóvenes de la Puerta del Sol no consigan gran cosa, posiblemente estén siendo manipulados por espúreos intereses, posiblemente no sepan ni siquiera lo que están reclamando pero saben que nuestro sistema político y económico los tiene apartados como muebles inservibles. Lo único cierto es que ocupar la calle no está tipificado como delito y que si la policía arremete contra ellos la concentración puede acabar en una masacre. Entonces, la Puerta del Sol, podría alcanzar el mito. Si París tuvo su mayo del 68, Madrid tendría su mayo del 11. ¿A que a todos nos gustaría haber estado en París?

Last modified on Thursday, 27 September 2012 20:06