La humanidad lleva el conflicto en su ADN. Muchas de las páginas de su historia están repletas de capítulos referentes al conflicto entre grupos poblacionales que se disputan la hegemonía sobre un territorio. Veamos unos cuantos ejemplos:

  • Los vikingos asentados en Groenlandia o en Vinland se enfrentaron a los skraelings, la población thule a la que hoy en día conocemos como esquimales.

  • Los aborígenes Australianos se enfrentaron a los colonos blancos, muchos de ellos pertenecientes a las colonias presidiarias británicas.

La respuesta es NO. Por lo menos es lo que se desprende del reciente estudio Determinants of Police Strength in Large U.S. Cities During the 1990s: A Fixed-Effects Panel Analysis (McCarty, William; Ren, Ling; Zhao, Jihong, 2012).
En dicho estudio, se analizan los factores que determinan el aumento o reducción de los cuerpos policiales en ciudades de Estados Unidos con más de 150.000 habitantes durante la década de los 90.
Dicha década tiene un punto de excepcionalidad respecto a otras décadas en Estados Unidos: es la única en la que se observa un crecimiento de la delincuencia al inicio de la misma, seguida de un decrecimiento constante en la segunda parte de la década.