La situación desbordada de la violencia originada por diversos factores, que “justifican” homicidios, secuestros, extorsiones, asaltos y demás como habitualidad esencial del homo criminis, hace cada vez más difícil que los ciudadanos ejerzan su derechos elementales, ya no es posible transitar libremente por los senderos asfalticos, ni tampoco se puede introducir en determinadas regiones sin ser abordado inmediatamente por quienes, se han apropiado de tales tópicos, generando vacios en el Estado de Derecho.

El hombre desde que nace esta sujeto a su entorno, inicialmente depende de sus progenitores para su supervivencia, a través de su desarrollo va siendo sujetado a las normas que le son impuestas por la cultura en la que se encuentra inmerso y de la cual va integrando su psique para consolidar su personalidad. Esta sujeción le convierte en un ser eminentemente social, fustigado a la subordinación de la fuerza normativa.