A tenor de la última película referente al legendario presidente de los Estados Unidos de América, Abraham Lincoln, resulta interesante desde el punto de vista criminológico revisar aquellos aspectos más relacionados con la muerte del presidente. Especialmente, aquellos aspectos que ponen en evidencia la suerte que tuvieron los conspiradores a la hora de perpetrar el crimen.

En un principio, la trama tenía por objetivo secuestrar al presidente de la Unión para intercambiarlo por prisioneros de guerra secesionistas. Sin embargo, la puesta en escena del secuestro fracasó debido a cambios en la agenda de Lincoln, que lo alejaron del escenario en el que los conspiradores habían planeado abordarle. Ello precipitó un alocado intento de asesinato que se saldaría con la muerte de la mayoría de los conspiradores y la del mismo presidente, muerto éste a manos del ahora infame John Wilkes Booth.

 
Lincoln y Kennedy: 2 magnicidios y 100 años de azarEn cierta ocasión, el filósofo alejandrino Hermes Trismegisto dijo que toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; (...) la suerte o el azar no son más que el nombre que se le da a la ley no reconocida. Todos los datos que se mencionan en este post son ciertos y han sido contrastados con diversas fuentes de información, prensa de la época, biografías y la prestigiosa Enciclopedia Británica.