Cuando se hace referencia a un asesino en serie, la gente suele hacerse la misma pregunta: ¿Por qué?

La respuesta más manida no se hace esperar: Algo anda mal en su cabeza. Pero, ¿qué pasa cuando se reestructura lo que andaba mal en ella y sigue siendo un asesino?

La pregunta carece de respuesta para los expertos que trabajan sobre los criminales psicopáticos, si bien la neurociencia ha encontrado los puntos y devaneos cerebrales que distinguen al individuo normal del psicópata.

            Los hombres hacen daño por miedo o por odio.  

Esto ya lo decía Maquiavelo en 1513 cuando escribió “El príncipe”. Y efectivamente, es el miedo lo que está detrás de muchas conductas de acoso en el mundo laboral.

¿Y a quien o a qué se tiene miedo en una organización? Principalmente a las personas que representan algún tipo de amenaza.

Esto puede suceder, y de hecho sucede en muchas ocasiones, con los trabajadores más competentes o con mejores cualidades profesionales, pues son los que pueden dejar en evidencia la mediocridad de otros, o ser vistos como competidores.