Es sorprendente lo parecidos que pueden llegar a ser el mundo de las finanzas y el de la Criminología, especialmente cuando hablamos de tendencias, inversión y ganancias; incluso podemos ver símiles en los tipos de análisis más empleados para valorar los mercados y las empresas que operan en ellos.

“tiene que existir un caos en el individuo, para que dé a luz a una estrella danzante

Nietzsche”.

Soy alguien que tomó la decisión de estudiar un título propio, y desde luego no soy diferente a nadie, ni mejor ni peor, estamos en la misma situación, somos personas que decidieron entrar en la criminología, un sitio en el cual todavía no sabemos cómo se entra, y mucho menos como se sale.

No ha pasado mucho tiempo desde que dejé de acudir a la universidad para estudiar criminología, 4 meses y algunos días desde el momento más americano de la carrera: la graduación. Ese día en el que tiras el birrete al aire, en mi caso fue la beca (la banda esa de color), celebrando que la etapa de estudiante “se acabó”, ¡por fin eres criminólogo/a!

Desfase.

Buenas a todos. Soy Rubén Sánchez y acabo de concluir mi diplomatura en criminología por la universidad de Salamanca. Este es el primer artículo que escribo y consideré necesario presentarme.

Recientemente he podido leer un artículo de mi compañero de profesión el Señor Buil Gil. En dicho artículo se hace mención a una serie de aspectos que me gustaría comentar detenidamente.

En la vida de cualquier persona se va pasando por etapas, por periodos. Habrá quien diga que estas etapas son simples fases de un orden rotatorio, ciclos, que se van dando uno tras otro para volver a llegar al punto de inicio. Yo, no obstante, creo que estas etapas son fases de nuestra vida de las que vamos aprendiendo, que superamos y avanzamos para enfrentarnos a nuevos retos, los cuales podremos vencer (o no) por todo lo aprendido en periodos pasados. A su vez, cada etapa está formada por pequeños escalones, igualmente importantes para avanzar, que nos permitirán dar nuevos pasos, ya sea de forma ascendente o descendiente, pero raramente en línea recta.

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