Cuando era estudiante de Criminología cometí varios errores por desconocimiento o por negligencia, que me pesan a día de hoy, y que me encantaría subsanar si pudiera volver atrás en el tiempo.

Como ya es un poco tarde para quejarse y toca mirar hacia adelante, he decidido escribir este decálogo para los actuales estudiantes, con el fin de advertirles para que no repitan los mismos errores que yo considero que cometí.

Todo proyecto debe tener unos objetivos, y todo objetivo debe basarse en unas necesidades reales contrastadas; llevado al ámbito más puramente comercial, la oferta debe adaptarse a la demanda.

Desde un inicio en Criminólogos.eu hemos percibido la necesidad de una herramienta a la que estudiantes y titulados pudieran acceder para lograr parte de sus aspiraciones profesionales. En la biosfera del criminólogo, a la cual pertenecemos todos los miembros del proyecto, parece existir la necesidad de una molécula diatómica (formada por dos átomos) necesaria para respirar, pero en este caso no nos referimos tanto al oxígeno, como a la incorporación laboral de los profesionales de la Criminología; incorporación que debe pasar por dos puntos clave, dos átomos imprescindibles: la formación de excelentes titulados que exploten todo su potencial en sus respectivos campos de especialización, y la creación de puestos de trabajo para dichos talentos. Efectivamente, ésta siempre ha sido nuestra percepción, pero como buenos científicos sociales, conocedores de las diferencias entre las realidades percibidas y las objetivamente ciertas, debíamos comprobarlo. Antes de dedicar mayores esfuerzos al proyecto, y de asentar los objetivos de Criminólogos.eu, debíamos asegurarnos de cuáles eran las necesidades existentes.