Juan Antonio Carreras Espallardo

Juan Antonio Carreras Espallardo

Policía Local, criminólogo y periodista.

http://www.carris.es/cv/

 

Representante en España de la Academia Mexicana de Investigadores Forenses 

 

Asesor de Seguridad y Tráfico del diario La Opinión de Murcia 

 

Webmaster del área de servicios de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España 'FAPE'

 

Administrador de Criminología y criminalística.

El Fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas Cabrera

Casi la mitad de los niños que mueren en accidente de tráfico no utilizaban ningún sistema de retención infantil. Este dato tiene que hacernos reflexionar sobre qué pasa por la mente de los padres o de los mayores que en ese momento respondían del indefenso niño. Porque hay que ser mala gente para no proteger a lo que más quieres en teoría: tu hijo. Es una negligencia que está costando la vida de una criatura inocente, que muere de la forma más trágica y temeraria, una muerte que a todas luces se puede evitar, que los mayores podemos evitar. No vale la excusa: voy aquí al lado, porque esos que van aquí al lado son los que mueren; son dos minutos, porque en esos dos minutos es cuando mueren los niños; es que el niño se lo quita, porque esos niños que se lo quitan por sus padres desatentos son los que mueren.

(No usaré una imagen de un ciclista muerto o atropellado, porque no respeta la dignidad informativa, en su lugar utilizaré una de Juan Crespo que supone un homenaje a la memoria de todos los ciclistas muertos por la violencia vial - http://www.murciaenbici.org/ficha.asp?id=257 - )

¿Donde menos usamos la bicicleta y a la vez donde muere más gente? algo falla.

 

Por curioso que parezca, la retirada de puntos del permiso o licencia de conducción, no se encuentra regulada como una pena cuando se comete un delito contra la seguridad vial. Esta práctica de condenar restando puntos del carné al enjuiciado ha sido llevada a cabo por algún que otro juzgado. Sin embargo, ante el recurso del delincuente vial la sentencia ha de ser anulada en este único detalle.

Está claro que negarse no puede, pero ¿es un delito? Pues hay disparidad de criterios en ambas direcciones, los expertos no se ponen de acuerdo, unos dicen que si un ciclista se niega a realizar las pruebas de alcoholemia comete un delito y otros dicen que es una infracción administrativa (una multa). Y todo, nuevamente, por mala redacción del Código Penal, porque en el artículo 383, sobre el delito de negativa a realizar las pruebas de alcohol/drogas dice conductor a secas, cuando en los anteriores artículos dice vehículo a motor y ciclomotor. La lógica me dice a mí que la negativa en administrativa ha quedado para ciclistas y peatones, pero una ley mal redactada, con enmiendas de varios partidos políticos, trae problemas. Lo cierto es que el texto inicial que se presenta en el Congreso nada tiene que ver con el que sale finalmente del ‘horno’ parlamentario.

Casi un tercio de los accidentes de tráfico que se producen en nuestras carreteras están relacionados con los malos hábitos de descanso, y es que no dormimos bien o lo hacemos poco. Los turnos de trabajo, la aceleración de vida que llevamos, el estrés y otros factores similares, influyen a la hora de no estar en condiciones para conducir. El resultado: la muerte prematura.

José Manuel Alarte, Concejal de la Policía Local de San Javier (Murcia)

Que los políticos mienten no es nada nuevo, más allá de tendencias de afinidad política y de sumisión partidista, cuando lo que debería importar es decir la verdad por encima de todas las cosas y expresar su opinión libre sin que eso sea un estorbo para el partido. Inteligentemente, el Ministro de Justicia Alberto Gallardón, defiende el matrimonio homosexual, y ya le ha salido algún iluminado de su partido que no está conforme. Como si la libertad de las personas y su derecho a la educación fuese la moneda de cambio política. ¡Se atreven a jugar con la educación, la sanidad y la seguridad! los tres pilares básicos que sustentan una sociedad, y ahí tienen el reflejo: la España 2012, destrozada por ZP y con RJ haciendo méritos para que se cumpla el refrán una vez más: "otros vendrán que bueno te harán".

Que hay buenos policías es evidente, unos mejores, otros peores, hay tantas clases de policías... El libro "Identidades y Culturas Policiales. Un estudio antropológico del mal policía al buen policía" puede dar fe de ello. Los hay por vocación y los hay por profesión. Pero no nos andemos por la ramas, entremos a fondo al grano del asunto. La observación es una virtud, una cualidad que no todos son capaces de dominar. ¿El observador nace o se hace? Una mezcla de ambos sería el equilibrio adecuado, pero me declino más porque el buen observador lo lleva en la sangre, nace así, se educa así, se entrena día a día, tiene afán por mejorar y en el más extremo de los casos se frustra si fracasa o porque piensa que podría haber actuado mejor. Conozco a unos cuantos observadores y les aseguro que es una cualidad.

Entrevista realizada por Juan Antonio Carreras Espallardo en agosto de 2011

Ginés Jiménez Buendía, jefe de la Policía Local de Coslada suspendido en sus funciones por el Ayuntamiento tras ser detenido en el año 2008 por el conocido caso Cosladala, pasó unos días de vacaciones en Alcantarilla, su ciudad natal, para visitar a su madre, de 87 años. Jiménez asegura estar sufriendo un linchamiento por parte de los mandos del Cuerpo Nacional de Policía que instruyeron su caso. Dice que es inocente de todos los cargos que se le imputan.

Hemos conocido la sentencia por el caso Marta del Castillo, una sentencia que algunos ya preveíamos, demasiado ‘generosa’ ‘gracias’ a la confesión de Carcaño, porque ¿si no llega a confesarse autor del crimen qué? Un aspecto crucial era la aparición del cuerpo de Marta, ya saben, tiempo que pasa es la verdad que huye, sin cuerpo no hay delito creíamos, una mala investigación hace el crimen perfecto, … 

 

 En un proceso judicial hay ocasiones en que el juez necesitaría ser un experto en una materia concreta, según el caso que se esté juzgando. Ahí es donde el dictamen de los peritos cobra verdadera importancia. El Juez, sin tener esos conocimientos técnicos o científicos, podrá estar mejor preparado para dictar sentencia, asesorado por los informes periciales de los peritos en el procedimiento, bien aportados por las partes, bien de oficio por el propio Juez. El Tribunal solo denegará las solicitudes de intervención que, por su finalidad y contenido, hayan de estimarse impertinentes o inútiles.

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