¿Por qué delinquen las mujeres? Teorías que nos lo explican

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Mujeres que inflingen las leyes imperantes en cada época histórica siempre ha habido pero nunca se intentaron entender y explicar las razones por las que estas mujeres llegaban a cometer delitos, se las catalogaba bien como débiles mentales bien como seres diabólicos sin moral, justificando así la tutela completa de la mujer por parte de los hombres de su familia (padres, hermanos, esposos...).

Hubo que esperar hasta el siglo xix para que la mujer delincuente fuera tenida en cuenta por los expertos y científicos criminológicos, sus estudios estaban influenciados por la estructura social y de pensamiento de las épocas en las que se formularon, sin embargo muchas de estas propuestas que resultan obsoletas, machistas y plagadas de prejuicios (y no sólo hacia las mujeres) se continúan utilizando actualmente en la práctica como explicación de conductas desviadas en las mujeres, para aplicar sanciones diferenciales respecto a los hombres y entre las propias mujeres infractoras e incluso para justificar la conveniencia de retornar a la mujer a su único status natural de esposa y madre.

 

Muchas han sido las variables que se han barajado para lograr justificar estas teorías las más utilizadas han sido:

SALUD MENTAL

Esta variable relaciona directamente delito y salud mental pues sostiene que en relación con el hombre, la mujer tiene una posición más frustrante y menos gratificante en la sociedad lo que hace que haya una mayor proporción de mujeres que de hombres que poseen algún tipo de enfermedad mental debido a esta frustración, además se descubrió la tendencia entre los psiquiatras a diagnosticar a las mujeres como neuróticas en mayor proporción que con respecto al hombre; todo ello llevó a pensar que las mujeres que perpetran delitos han de cometerlos por alguna clase de neurosis o enfermedad mental que padecen motivada por la frustración a la que están sometidas y a la no aceptación de este hecho.

INTELIGENCIA

Otros autores basan su análisis en la inteligencia y sostienen que la conducta delictiva se suele manifestar con más frecuencia en los sujetos de inteligencia defectuosa que en los sujetos normales, algunas mujeres al tener una limitada capacidad imaginativa y una limitada compresión de los requisitos ambientales, es decir poseen una inteligencia disminuida cometen delitos debido a que no piensan excesivamente en sus acciones.

AUTOESTIMA

La autoestima es el valor que las personas tienen de sí mismas y de lo que otras personas piensan que uno mismo es o vale, los estudiosos que usan esta premisa dictaminan que los delincuentes se aceptan menos a sí mismos y que considerar a un sujeto como delincuente hace que éstos puntúen más bajo en el nivel de autoestima, respecto a la mujer delincuente sostienen que las mujeres que se perciben a sí mismas como portadoras de pocas posibilidades de manejo en el mundo en las dimensiones de adaptabilidad social y conformidad son aquellas que cometen delitos.

UBICACIÓN DE CONTROL

Esta premisa se trata de probar la teoría del aprendizaje social de Rotter (esta teoría defiende que la conducta es influenciada por factores o estímulos del entorno y no únicamente por factores psicológicos) a la hora de predecir la conducta delictiva de las mujeres jóvenes, para estos investigadores las chicas normales no deberían poseer expectativas bajas a la hora de relacionarse con las demás personas pues así no existirían discrepancias entre las posibilidades que tienen en su vida y las recompensas que consiguen a lo largo de ella.

 

Estas son algunas de las variables que manejaron los estudiosos para explicar sus teorías, pero en realidad toda premisa servía para conseguir sus propósitos y afianzar sus creencias y las de la élite dominante en el determinado momento histórico en que fueron formuladas.

A lo largo de una serie de artículos descubriremos estas teorías que durante años sometieron la vida de las mujeres y no sólo de las que cometían delitos y que fueron usadas para marcar la conducta que debían tener tanto en la sociedad como hacia su familia, catalogando a las mujeres que no cumplían sus requisitos como desviadas, perversas, deficientes mentales y/o mujeres masculinizadas, necesitadas de reforma y control a fin de encauzarlas en la vida sana y recta que los hombres habían creado para ellas.

Last modified on Friday, 14 September 2012 13:53
Ruth Alvarado Sánchez

Doctora en Sociología, especializada en desviación social y género.

Especialista en Investigación Criminal.

Apasionada de la justicia y la igualdad.

Intentando continuar la estela de las grandes mujeres y excepcionales penalistas Doña Concepción Arenal y Doña Victoria Kent en la creencia de que el delincuente (y la delincuente) es una persona y por ello su comportamiento y sus necesidades deben ser estudiados, conocidos y de ser posible (en la medida de lo posible) dar una respuesta y solución.