¿Por qué delinquen las mujeres? Tesis biologicistas. Explicaciones psicológicas

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Dentro de las teorías biologicistas surgieron, como no, autores que intentaron explicar por qué la mujer delinque desde un punto de vista psicológico, es decir, buscaron la causa de la delincuencia femenina en los posibles y perentorios problemas mentales que aquejaban a las mujeres.

Tenemos así dos corrientes de pensamiento: las explicaciones psicoanalíticas y las explicaciones psiquiátricas.

EXPLICACIONES PSICOANALÍTICAS

En 1905 el padre del psicoanálisis Sigmund Freud escribió su libro “Tres ensayos sobre teoría sexual”, en él revelaba sin ningún pudor y valiéndose del status que le otorgaba la posición de hegemonía masculina su visión sobre la mujer en general y sobre la mujer delincuente en particular, enfoque cargado de prejuicios que sirvió, y continúa sirviendo a ciertos sectores, de excusa para condenar a la mujer a una posición de subordinación respecto al hombre.

Para Freud el destino de la mujer es el de ser una buena esposa y madre ya que pertenece a un sexo imperfecto. La hipótesis central de su teoría la sitúa en la “falta de pene”: la mujer asume esta pérdida como un castigo, lo que la traumatiza, haciendo que crezca en ella la envidia y la venganza (llega a argumentar que las mujeres quieren tener hijos con la finalidad de reemplazar el pene que les falta por un niño).

Deduce que las mujeres son exhibicionistas y narcisistas pero también masoquistas, pues su placer sexual consiste en el dolor al poseer un rol sexual receptor; para Freud estas mujeres son las normales o sanas mientras que considera desviada a la mujer que se parece al hombre, rebelde y agresiva, cualidades que la hacen volverse neurótica; considera que la naturaleza ha destinado a las mujeres a ser bellas, encantadoras y dulces, condiciones contrarias tanto al varón como a la mujer delincuente.

El doctor predica que la mujer debe corresponderse con el papel social que se le asigna, a saber: sumisa, inferior, estable, acrítica, familiar..., y cuando su comportamiento no coincide con este rol entiende que la mujer padece alguna anormalidad biológica o psicológica que genera una virilización, una intromisión de su actitud en el rol masculino, de ahí la consideración de la mujer delincuente como un ser carente de sus más elementales principios femeninos y afectada socialmente de una patología criminal que la lleva a un comportamiento “masculinizado”.

 

EXPLICACIONES PSIQUIÁTRICAS

Múltiples y variados estudios han abordado el problema de la criminalidad femenina a partir de su relación con la psiquiatría.

El conjunto de trabajos podría catalogarse dentro de dos grandes corrientes, los que piensan que el sujeto padece un trastorno mental y el delito es una manifestación externa de esta perturbación primaria y los que entienden el delito y la salud mental desde una perspectiva social, relacionando la enfermedad mental femenina y la baja criminalidad de la mujer como consecuencia del tratamiento diferencial dado a ambos sexos por los sistemas de control tanto formal como informal.

Ambos planteamientos son criticados al considerar el comportamiento criminal exclusivamente irreflexivo y enajenado, de tal forma que no tienen en cuenta los condicionamientos históricos, legales y, sobre todo, socio-estructurales que requiere toda comprensión de la conducta delictiva.

 

 

Ambas corrientes de pensamiento, psicoanalítica y psiquiátrica, continúan fomentando la creencia de la mujer como un ser inferior respecto al hombre, aquejada de psicopatologías y fobias propias de su género que la hacen proclive a la comisión de delitos si no se mantiene un férreo control social (tanto primario como secundario) que las sujete al rol que la naturaleza les ha destinado: hija virtuosa, sacrificada esposa y abnegada madre.

Last modified on Friday, 14 September 2012 13:44
Ruth Alvarado Sánchez

Doctora en Sociología, especializada en desviación social y género.

Especialista en Investigación Criminal.

Apasionada de la justicia y la igualdad.

Intentando continuar la estela de las grandes mujeres y excepcionales penalistas Doña Concepción Arenal y Doña Victoria Kent en la creencia de que el delincuente (y la delincuente) es una persona y por ello su comportamiento y sus necesidades deben ser estudiados, conocidos y de ser posible (en la medida de lo posible) dar una respuesta y solución.