Con la historia de Enriqueta Martí, sucedida realmente en la Bar celona de 1912, se podría componer un guión gore del cine más rabiosamente actual. Entre todos los ejemplares de nuestra fauna, ella destaca por ocupar con su biografía de leyenda una columna en la enciclopedia de los asesinos en serie. De los sobrenombres que le dedicaron (mala dona, bruja, sacamantecas, celestina...), se ha perpetuado con mayor fama el de vampira: La vampira del Ra val, La vampira de Barcelona o La vampira del carrer Ponent.

Consideraciones generales

El fenómeno de la serialidad criminal desde siempre ha presentado dificultades a las autoridades policiales en la resolución de los diversos casos. Si bien no entraremos en detalles de asesinos seriales en particular, sólo por mencionar algunos tales como Ted Bundy, John Wayne Gacy, Jeffrey Dhamer, se han cobrado una veintena y más de crímenes antes de ser apresados.

Es cierto que asesinos en serie ha habido a lo largo de la historia. De éstos se tienen registros de algunos, como Gilles de Rais, Galius, la Condesa Elizabeth Báthory. Igualmente, la denominación “asesino serial” no es tan vieja como el fenómeno, sino que se acerca mucho a la actualidad.