Con la historia de Enriqueta Martí, sucedida realmente en la Bar celona de 1912, se podría componer un guión gore del cine más rabiosamente actual. Entre todos los ejemplares de nuestra fauna, ella destaca por ocupar con su biografía de leyenda una columna en la enciclopedia de los asesinos en serie. De los sobrenombres que le dedicaron (mala dona, bruja, sacamantecas, celestina...), se ha perpetuado con mayor fama el de vampira: La vampira del Ra val, La vampira de Barcelona o La vampira del carrer Ponent.

Carlos Parra no era famoso hasta hace unos días. Perdió la vida al cruzarse en su camino Ortega Cano, al que sí conocen. Del fatídico suceso ya saben el resultado. Ahora Carlos no puede contarnos lo que ha pasado y será la Guardia Civil la que reconstruya el accidente de la forma más realista posible. A nivel privado hay empresas como RPV (Reconstrucción Pericial Virtual) que reconstruyen en 3 dimensiones con una fiabilidad cercana al 100%. Lo que darían los cuerpos policiales por contar con su colaboración.