El pasado miercoles 15J Barcelona vivió un día tenso, si cabe mucho más que el pasado 27-M. Las acciones violentas contra algunos de los parlamentarios deben, y ya han sido, condenadas por todo aquel que tenga dos dedos de frente.

No se puede negar que lo sucedido sorprendiera a más de uno. Aún siendo una minoría la que provocó los altercados, el movimiento de indignados se había caracterizado hasta ahora por su forma pacífica de manifestarse, aún encontrándose en muchos casos fuera de la legalidad. Y esa actitud claramente antisistema no parece encajar con lo que hasta ahora se estaba plasmando.