Algunas ideas para parecerlo


 

Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un rico patricio romano estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César, y aprovechando una fiesta se coló disfrazado en la casa de éste, siendo descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio. Como consecuencia de este hecho, César reprobó a su mujer, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agradaba el hecho de que su mujer fuera sospechosa de infidelidad, porque no bastaba que la mujer del César fuera honesta, también tenía que parecerlo.

El martes pasado escribía en esta misma editorial preocupado por ese ingente fenómeno que constituía el ejercicio por norma de la violencia en las manifestaciones, a la vez que reclamaba que por una vez se consiguiera apaciguar y unir a colectivos de uno y otro lado.