Ayer estando en los Juzgados, fui testigo de la “frialdad” de la justicia. Un chico con un leve problema  psiquiátrico, acudía a juicio por un problema con un guarda de seguridad de un centro comercial. Este chico fue con su madre y como denunciado, le superaba el tener que entrar en un juicio. Aclaro que la madre ya se había puesto en contacto con nuestro Servicio para intentar un proceso restaurativo, pero las órdenes de la compañía de seguridad son ir siempre a juicio, por lo que no se pudo hacer nada al respecto.

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