Agustin Salgado

Agustin Salgado

Licenciado en Derecho con Estudios en Psicología Educativa

El ser humano es un ente complejo en su dualidad sustancial, la conducta que muestra en diferentes contextos, dan muestra de la gran variedad de estados mentales en los que se puede involucrar; lo que en ocasiones requiere de un análisis y tratamiento especializado mediante la aplicación del conocimiento científico según cada caso en particular.

Se sabe que la aplicación de estrategias en diversos momentos de la vida del ser humano, pueden ser la base del desarrollo de la personalidad adaptado a la sociedad, para que no se muestre como enemigo potencial de ésta, pues deberá contribuir a la conservación y optimización de las instituciones que permiten una vida social adecuada.

El cometido de esta propuesta, no entiba en el análisis de cada una de las teorías pedagógicas, sino que busca establecer la forma de aplicar algunos elementos de la pedagogía en la reeducación del delincuente en reclusión, lo que consecuentemente conlleva a la concepción de la Andragogía Penitenciaria Reeducacional. Por la condición espacial  (dada a causa la demarcación territorial dentro de sus muros) que guardan las prisiones, y el tipo de sujeto a quien se dirige el proceso enseñanza-aprendizaje, se convierte en una especial forma de aplicación del modelo metodológico de la Andragogía Penitenciaria Reeducacional, además de que por la finalidad particular que se persigue con la resocialización del delincuente, no es posible la aplicación única y total de alguna teoría en particular, ya que se requiere tener presente el aspecto penitenciario de manera toral.

 

La escuela como ente socializador sienta las bases del desarrollo psíquico del sujeto conjuntamente con la familia, que como aparatos ideológicos del Estado, están siendo rebasados por el fenómeno criminal que existe a nivel global. Es así como la pedagogía criminológica surge de la necesidad de una intervención temprana de prevención de conductas antisociales, que mediante un fundamento ecléctico-filosófico y teórico-científico, sienta las bases para su desarrollo y consecuente aplicación, mediante el desarrollo de estrategias contextualizadas a cada entorno y necesidades propias.

La predisposición en el contenido del desarrollo moral ante la génesis del ser-antisocial por el razonamiento de lo moral o inmoral, está compuesta por un conjunto de indicadores de interiorización en su microentorno, que desencadenan el despliegue de conductas antisociales mediante un detonador circunstancial, es decir, un sujeto con dicha predisposición comete conductas antisociales, a diferencia de otro en similares circunstancias, pero sin dicha predisposición. Esto encuentra un sustento determinante en el umbral del rompimiento de lo moral, propio en el desarrollo de cada individuo conforme a la integración psíquica de su razonamiento, que permite al sujeto emitir juicios de valor en situaciones complejas, fundamentado en sus experiencias directas e indirectas; en el que dicho razonamiento genera la parresia moral durante su trasmisión interpersonal.

La psicosis es la perdida de contacto con la realidad, es cuando una persona tiene dificultad para pensar y percibir. Escuchan que alguien les habla desde sus interior, incluso llegan a tener la sensación de omnipotencia mediante delirios de grandeza, creyendo que Dios les ordena realizar determinadas acciones, incluso en algunos casos llegan a creer que son la personificación de Dios, contando con el poder de hacer todo lo que pretendan desde ese “estatus de deidad”.

Los sujetos que padecen psicosis, ven a alguien cuando no hay nadie y hasta perciben olores que nadie más huele. Tienen alucinaciones que son hechos falsos, no hablan con ninguna persona y aun así lo hacen, entablando conversaciones fuera de la realidad. La psicosis comprende un grave deterioro de las funciones ejecutivas la personalidad, en especial con relación a la realidad y que se manifiesta por el desajuste de interacción social.

La compleja conformación psíquica en el desarrollo del ser humano, puede llegar a ser influenciado por microacciones que parecen imperceptibles, pero que pudieran generar incongruencia en el sujeto entre lo que se piensa, se dice y se hace. Durante dicho desarrollo el educador debe crear un circuito de comunicación efectiva, en el que no sólo se capte lo que se piensa mediante lo que se dice, sino también lo que se hace. Desde la óptica general del educador el “destilamiento” de meros conocimientos científicos en el educando, “cumple” con su función en el proceso de enseñanza, la transmisión hecha de esta manera, por sí sola no produce dinamismo intelectual entre el educador y el educando.

La categorización que se pretende, no busca etiquetar al sujeto activo de lo antisocial, sino considerar la existencia “taxonómica” conductual que con un origen concreto y particular, lleva al sujeto a situarse como ser-antisocial. La conducta desplegada del sujeto tiene diversos componentes y motivos con relación al impacto que a nivel individual y social produce, la correlación de su acción puede llegar a ser cronológicamente variada por su amplitud, además de que la capacidad del sujeto en la ejecución de conductas antisociales, produce sus beneficios en codependencia con su entorno y su relación con otros sujetos de conductas análogas o no.

Cuando se sacude a un niño no siempre se hace con “malas intenciones”, tal vez algunas personas no sepan que los resultados de sacudir a los niños son devastadores. No obstante, sacudir a los bebes nunca será una buena opción para tranquilizarlo, ya a que se pueden producir múltiples lesiones que en ocasiones no son visibles.

El síndrome del bebé sacudido se refiere a una forma de lesión cerebral, que se genera cuando se sacude bruscamente a un bebé o niño pequeño, las sacudidas pueden producir hemorragias a nivel cerebral (hemorragias subdurales) o hemorragias en la retina, esto por el efecto del movimiento acelerado al que se encuentra sometido el cerebro, colisionando contra las paredes del cráneo. Las cabezas de los bebés son muy grandes y pesadas con relación a su frágil cuerpo, de ahí que los niños no tengan control de ésta cuando son sacudidos.

Con frecuencia se afirma que las cárceles son universidades del crimen, y en gran medida se han merecido ese calificativo por la forma en que “mal funcionan”, es indefendible este argumento; empero, para llegar a la universidad se debe pasar anticipadamente por otros niveles. 

El nivel primaria de la educación en delincuencia”, impartido en la escuela que tiene mayor penetración en la psique del individuo, es la familia. La desintegración familiar es un factor de ingente valor en la formación de personalidades antisociales, debido al cúmulo de contingencias que ocurren al seno familiar y que se magnifican con la desintegración de éste; originando un número considerable de individuos con predisposición importante hacia la delincuencia, tales fenómenos que se traducen en patrones conductuales, trasciende de padres (o de quien los supla) a hijos; sea por imitación o por la falta de preceptos conductuales de refreno.

Se considera al poder político como responsable directo de mantener la seguridad pública, empero, no es sólo responsabilidad única de éste, la sociedad ha olvidado que las personas que actualmente ostentan dicho poder, son servidores de la sociedad, que en ocasiones actúan de manera irresponsable contra la criminalidad, la sociedad por medio de sus instituciones ha dejado de ejercer su función en la formación de sujetos, que se inspiren en la vida y no en la muerte para alcanzar sus logros, sujetos que carecen de  toda empatía hacia sus semejantes, los delincuentes son “hijos de la sociedad”, hijos que no han tenido la debida atención temprana y que se convierten en sujetos nocivos de su propio origen: la sociedad.

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