La Constitución de 1978 atribuye a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en su artículo 104, la misión de proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana, misión que es desarrollada por la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en la que, en su apartado g, del artículo 11, se encomienda, entre otras misiones, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado investigar los delitos para descubrir y detener a los presuntos culpables, asegurar los instrumentos, efectos y pruebas del delito, poniéndolos a disposición del Juez o Tribunal competente, y elaborar los informes técnicos y periciales procedentes.

Es común entre la comunidad científica considerar que en el estudio de casos se produce un sesgo hacia la verificación en el sentido de que existe una tendencia a confirmar las nociones preconcebidas del investigador. La experiencia de este investigador le ha mostrado que muchos investigadores policiales descansan mucha de su seguridad argumental en lo que denominan “su olfato policial” a la hora de elaborar hipótesis y descubrir indicios que permiten comprobarla, cuando en realidad ignorar otros datos que las falsan totalmente.