Antes de empezar a desarrollar el artículo cabe destacar la diferencia que hay entre delincuencia  e inseguridad ciudadana (dos conceptos diferentes pero que están relacionados), en la que delincuencia  la podemos considerar como un hecho que constituye un factor de  inseguridad objetiva y como inseguridad ciudadana, la cual se  puede definir  como “una sensación”, con un carácter subjetivo que sufre o sufren las personas en ciertos momentos o lugares.

En otros in albis ya hemos tenido ocasión de comentar algunas estrategias criminológicas como la prevención situacional o la teoría de las ventanas rotas; hoy veremos una alternativa anglosajona que en Norteamérica se conoce con el acrónimo de la CPTED (Crime Prevention Through Environmental Design) mientras en el Reino Unido se denomina DOC (Design out Crime). En ambos casos, se intenta prevenir la comisión de delitos en espacios públicos urbanos recurriendo al diseño, modificando el entorno para lograr incrementar la seguridad de los ciudadanos, al tiempo que se desplaza de esos lugares a los posibles delincuentes.

El 5 de julio de 2000, Francia, Italia, Portugal y España firmaron en Roma un tratado por el que se establecía el Estatuto de la Fuerza Multinacional Europea, la denominada EUROFOR. Una fuerza que nació para reforzar la identidad europea de seguridad y defensa. Siete años más tarde, el 26 de octubre de 2007, los cuatro países suscribieron un nuevo acuerdo de seguridad para la protección de la información clasificada (ratificado y publicado en el BOE de 2 de octubre de 2010) en el que se define qué se entiende por dicha información –para salvaguardar su confidencialidad, integridad y disponibilidad– y se establece la clasificación de seguridad.

Una niñata antisistema y ocupa (según algunos) parando un fur... on Twitpic

El día de ayer fue intenso. Tras dos semanas evitando incidentes con los acampados del 15 M, una desafortunada decisión provocó una verdadera batalla  en Plaza Cataluña y sus alrededores. Las cifras son suficientemente altas como para hablar del fracaso absoluto de la operación: 121 heridos, uno de ellos grave, y 37 de ellos policías (tantos o más que en cualquier celebración de un título de F.C Barcelona, que recordemos que es uno de los motivos por los que se llevó a cabo la limpieza). Ello unido a las imágenes de los golpes fuera de lugar a los manifestantes hacen de lo acontecido ayer una situación muy grave y, sobretodo, totalmente evitable. Y todo debido a algo que en parte reconoció Felip Puig en la rueda de prensa que celebró ayer por la tarde: que quizá no habían tenido en cuenta el poder de convocatoria de las redes sociales. Un pequeño detalle de previsión que se les había escapado, un descuido, un menosprecio al poder de intercomunicación que está adquiriendo el ciudadano, pero un descuido que no deja de sorprender que se pudiera pasar por alto, más viendo los acontecimientos y el poder de convocatoria de las últimas reivindicaciones que se vienen llevando a cabo, empezando por las realizadas contra la ley Sinde. Y ayer no fue una excepción: en cuanto la gente empezó a tener conocimiento de lo que podía pasar en Plaza Cataluña, acudió en masa a la llamada.