Conciencia situacional y Prevención de Riesgos Delictivos

February 17, 2016 11268
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China, Siglo VI a.C, el maestro estratega Sun Wu redactaba lo que para muchos representaría la más importante obra militar de todos los tiempos: “el arte de la guerra” un compendio de tácticas y estrategias de combate armado que desentraña complejos conceptos de supervivencia, ataque, defensa y filosofía marcial, aplicables no solo a la guerra, sino a la vida actual.

Es en este libro donde se encuentra el origen implícito de la conciencia situacional, pero no fue hasta 1914 con el inicio de la primer guerra mundial que se utiliza por primera vez el término “situational awareness” para referirse a los medios de supervivencia que eran enseñados a los pilotos de combate aéreo, sin embargo, la intervención de numerosos estudios psicológicos y la evolución científica del combate convirtieron el simple término en todo un andamiaje metodológico que permite a los individuos el correcto desempeño de sus actividades en ambientes diversos a fin de evitar cualquier tipo de perdida, por lo que su aplicación se extendió tanto a la seguridad empresarial como a la prevención victimal, es decir, asunto criminológico.

La conciencia situacional se refiere a “la capacidad para mantener una vigilancia constante sobre información importante, entendiendo la relación entre los distintos componentes de la información y la proyección de este entendimiento hacia el futuro cercano para tener la capacidad de tomar decisiones críticas.” (Alcaide, 2013), en otras palabras, saber lo que está pasando alrededor, por lo que una persona con alta C.S estará capacitada para observar, interpretar y diagnosticar cualquier cambio en una situación determinada con la finalidad de prever posibles riesgos o acontecimientos futuros que pudieran sacar de balance el desempeño de las funciones, pero no bastará con la mera percepción y comprensión del suceso, también habrán de ejecutarse las medidas necesarias para solventar los estados de emergencia que lograron sobrepasar la barrera preventiva.

Componentes de la Conciencia situacional

Se estructuran en una especie de ciclo que depende enteramente de la capacidad del receptor para su continuación y flujo:

“Primeramente, la percepción de los elementos en la situación actual. Después, la comprensión de la situación, es decir, de los elementos en conjunto. Finalmente la proyección del estado futuro de la situación” (Figueroa, 2012)

 

La percepción alimenta al sujeto de información que le sirve para conocer su entorno a través de los sentidos, es decir, el desarrollo de conocimiento nuevo a partir de sucesos externos. Por ejemplo, antes de salir a la calle notamos la humedad en el aire y las formaciones nubosas, para entonces tomar un paraguas, esto implica cierto grado de conciencia del entorno: observación.

La comprensión como un proceso cognoscitivo se refiere al entendimiento de las cosas para otorgarles significado mediante la adquisición de ideas. En la C.S establece los siguientes parámetros necesarios: 1) parámetros de referencia y rarezas del entorno: tener una idea lo más clara posible de cuál es el comportamiento normal de una situación determinada: en un restaurante es de esperarse que las personas estén comiendo y no buscando entre sus ropas o discutiendo. 2) modelos mentales de la conducta humana: identificación de los tipos de comportamiento recurrentes en el hombre como sumisión, dominación, interés o apatía (Cooper, 2004)

La proyección del estado futuro establece una relación entre lo percibido y lo comprendido para elaborar un plan, ayudado del conocimiento previo, que pueda solventar posibles conflictos (tomar mejores decisiones).

La ejecución constante de este ciclo conocido como “Awareness” colabora en gran medida con la detección de patrones sociales, conductuales, de mercado, etc. y genera en el sujeto un estado continuo de alerta, es decir, mejora sus posibilidades de reaccionar favorablemente ante una crisis, sin embargo, la conciencia situacional va más allá del comportamiento aprendido y requiere la adaptación del sujeto a diversos entornos a fin de imposibilitar el “comportamiento automatizado” tan dañino para la supervivencia como la misma inactividad, pues sobrevivir no es una receta estricta, sino un conjunto de conocimientos adaptables a cualquier situación.

Si bien es cierto que la Seguridad Pública es una función asignada al Estado, más cierto es que el fenómeno delictivo ha rebasado en mucho sus posibilidades de represión, por lo que indirectamente se delegó a la persona una parte mínima de su protección. En una suerte de crisis victimológica se comenzó a enseñar a las personas a ser menos “victimizables” para colaborar en lo más posible con su propia seguridad: no mostrar objetos valiosos en público, evitar caminar sola en lugares despoblados, no estacionar el automóvil en sitios de riesgo, entre otros, pero estas medidas responden a lo que anteriormente se denominó como “comportamiento automatizado” y no representan soluciones efectivas.

Al respecto, Héctor Nieves (1979) dice que “la prevención de la victimización tiene como objeto básico intervenir en el comportamiento posiblemente victimógeno de la víctima teniendo en cuenta que los diferentes procesos de victimización giran alrededor de las siguientes posibilidades:

a)      Proceso autógeno, donde el comportamiento de la víctima es factor esencial en la realización del hecho punible” (p. 371).

En este tenor, es de crucial importancia que las personas desarrollen una conciencia situacional que les permita la evaluación y minimización de riesgos en todos los entornos, a través de un estado de alerta constante. Por ejemplo, al caminar por la calle notas que a 10 metros, dos sujetos empiezan a acercarse a ti de frente, al seguir avanzando otro sujeto se aproxima por la espalda de forma acelerada (percepción), en la calle no hay mucha gente, y sabes que estás en desventaja numérica ante los posibles atacantes, además desconoces si portan algún tipo de arma (comprensión), por lo que asumes un posible robo (proyección) y decides entrar en la primer tienda/casa que está en la otra acera (decisión) intentando llamar la atención de la gente/habitantes para disuadir el comportamiento delictivo. Otro ejemplo lo tenemos cuando hay una camioneta tipo Van estacionada dejando un pequeño pasillo entre el muro y la puerta del vehículo, antes de entrar por el callejón notamos que la puerta está semi abierta (percepción) por lo que el pasillo se vuelve un lugar de difícil huida (comprensión) en un posible intento de privación de la libertad (proyección), entonces decides evitar el pasillo y cambiar la ruta (decisión). Posiblemente al leer estos casos hipotéticos se está pensando en el alto sentimiento de paranoia que debe representar para una persona normal vivir sospechando de cada cosa en su camino, pero esta no es la intención del presente, pues la conciencia situacional es justamente el filtro entre la imaginación y la realidad…entre la vida y la muerte, para poder establecer las posibilidades REALES de ser víctima y dejar de lado aquellas condiciones que no auguran riesgo alguno.

Generar conciencia situacional

Es tarea de todos el conocer cuáles son las fuentes de posible riesgo presentes en su entorno y proceder a su anulación, ya sea de forma pasiva: cambiar de ruta, pedir ayuda o de forma activa (esta requiere cierto entrenamiento): combate, supresión de riesgos, pero generar conciencia situacional conlleva emplear metodológica y constantemente los siguientes pasos:

Establecimiento de líneas base, mediante el conocimiento de lo que se espera sea “normal” en un contexto específico “¿cómo deberían comportarse aquí?”. Esto ayudará a detectar anomalías, cosas que no deberían estar sucediendo.

Identificación de tipos conductuales, nos proveerá de información para saber cómo actuar ante comportamientos hostiles. Pudiera haber un tipo agresivo en la barra, un hombre despistado con un encendedor, algún otro cuyo comportamiento denota gran nerviosismo. Las manos son elementos indispensables en la observación, en ellas se puede ver nerviosismo, ansiedad, tensión, es decir, signos de alerta. (Cooper, 2004)

Una vez que se hizo un diagnóstico rápido de la situación y se identificaron posible fuentes de riesgo se procede a su anulación o evasión mediante las opciones que tengamos disponibles, esto último requiere gran autoconocimiento y práctica, recordando de nuevo a Sun Tzu (2007) cuando escribía: “conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado”

La modificación de las condiciones de seguridad en el comportamiento diario, inducen, sin lugar a dudas, un sentimiento de riesgo más o menos constante, pero que, cuando es alimentado con las medidas preventivas suficientes, representa un impacto favorable en las posibilidades de no ser víctima de delitos o riesgos naturales. La cuestión no es generar una sociedad temerosa, de paranoia crónica y retadora ante el delito, sino que las personas estén conscientes de los riesgos a los que se exponen con algunas conductas diarias, a través del autoconocimiento y de los medios disponibles para aminorarlos. Saber qué pasa a nuestro alrededor podría salvarnos la vida.

Fuentes consultadas:

Alcaide, C. M. (2013). Food for thought, Conciencia situacional . Tribuna Libre , 48-49.

Cooper, J. (2004). Hit and run trading. Hoboken: John Wiley and Sons Inc. . Obtenido de http://www.laguiadelvaron.com/como-desarrollar-conciencia-situacional-jason-bourne/

Figueroa, M. J. (2012). INTEGRACIÓN DE LOS REQUERIMIENTOS DE CONCIENCIA SITUACIONAL Y GRUPAL AL DESARROLLO DE SISTEMAS COLABORATIVOS Y DINÁMICOS USANDO UN ENFOQUE BASADO EN MODELOS (Primera ed.). Granada, España: Universidad de Granada.

Nieves, H. (1979). Hacia una Victimología comparada. Venezuela: Universidad de Corobobo.

Tzu, S. (2007). El arte de la Guerra. México: Brontes Editorial.

Camilo Valencia

Licenciado en Criminología, analista en Seguridad Pública e Investigación Criminal, Agente investigador de la Procuraduría General del Estado de México, conferencista y asesor de instituciones de Seguridad Pública a nivel municipal.

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