“La ilegitimidad es algo de lo que tenemos que hablar en términos de no tenerla”. G. Bush.

 He recordado antes el derecho de legítima defensa (individual y colectiva) que la Carta respeta. De nuevo con una interpretación forzada y desnaturalizadora de tan trascendental tratado internacional, se aduce la denominada guerra preventiva, acción preventiva o legítima defensa preventiva.

Cualquiera de estas formulaciones pone el acento en el ataque preventivo, el ataque previo; sus defensores afirman pues que -como se dice con demasiada frecuencia en sociedades tan competitivas como las actuales- "la mejor defensa es un buen ataque".