Hace unos días, coincidiendo con la finalización del año, me dispuse a ver un documental que hasta ahora me había pasado inadvertido: “Ciutat Morta”, que así se llama el filme, y que recibió entre otras distinciones la del premio al mejor documental del Festival de Málaga en 2014.

La crisis económica ha generado el descontento social. El elevado número de parados, unido a otras circunstancias. Ha hecho que miles de ciudadanos lejos de quedarse con los brazos cruzados se manifiesten. Para muchos de ellos, la policía ha vuelto a mostrar su peor cara, el uso y abuso de la autoridad.

El pasado miercoles 15J Barcelona vivió un día tenso, si cabe mucho más que el pasado 27-M. Las acciones violentas contra algunos de los parlamentarios deben, y ya han sido, condenadas por todo aquel que tenga dos dedos de frente.

No se puede negar que lo sucedido sorprendiera a más de uno. Aún siendo una minoría la que provocó los altercados, el movimiento de indignados se había caracterizado hasta ahora por su forma pacífica de manifestarse, aún encontrándose en muchos casos fuera de la legalidad. Y esa actitud claramente antisistema no parece encajar con lo que hasta ahora se estaba plasmando.