El homo criminis se encuentra en la cúspide del ser-antisocial, evidentemente Bin Laden, es producto del ejercicio del libre albedrío en la búsqueda de mantener el terror mediante actos lesivos que provocan el sofocamiento social, ocasionando el surgimiento de un estado de violencia constante, violencia que se ve justificada por una ideología basada en el fanatismo y en el lavado de cerebro de sus adeptos, en el que la divinidad es el motor que les ínsita al sacrificio de sus propias vidas, en nombre de un honor aparente que les llena de “gloria”.

No nos sorprende cuando oímos noticias del uso de armas de fuego en África, es algo conocido y además bastante extendido. Sudáfrica es el tercer país del mundo en tasa de homicidios por parte de la pareja, (Abrahams, Jewkes y Mathews, 2010). La violencia contra la mujer y la violencia en general es una característica común de la sociedad sudafricana, las armas de fuego están presentes y es fácil que en la mayoría de los hogares sudafricanos haya un arma de fuego. Por el contrario en nuestro país no están permitidas dichas armas, pero también ocurren los asesinatos de mujeres por parte de la pareja, llamados feminicidios de pareja. Pocas son las personas hoy día que se atreven a defender que la violencia de género en los hogares es un problema del ámbito privado.

En esta sección nos proponemos tratar temas donde la violencia aparece o se manifiesta en el ámbito laboral.

Pasamos mucho tiempo de nuestra vida en el trabajo, y el ambiente, clima laboral y relaciones personales en éste son una parte importante de la calidad de nuestra vida.

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