Repasando mis notas y material sobre el acoso laboral escucho en la radio la noticia del suicidio, quemándose a lo bonzo, del trabajador de una compañía francesa de telecomunicaciones.

No es un caso aislado, sino uno más de los que se vienen produciendo entre el personal de esta empresa, que está desarrollando con su personal diversos procedimientos de presión en el marco de una política de reestructuración y regulación de empleo: cambios de actividad, traslados, presión para cumplir objetivos comerciales.