La violencia de género puede ser definida de múltiples formas pero de acuerdo con la Ley 13/2007 de 26 de noviembre, de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, en su artículo 3 es definida como:

“Cualquier acto de violencia basada en género que tenga como consecuencia, o que tenga posibilidades de tener como consecuencia, perjuicio o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica de la mujer, incluyendo amenazas de dichos actos, coerción o privaciones arbitrarias de su libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada.”

Actualmente, nos encontramos en un continuo auge de las tecnologías de la información y la comunicación que han supuesto nuevas formas de interacción social cambiando así la manera de relacionarnos con los demás. En los adolescentes de hoy en día, este fenómeno está más arraigado, y, como resultado, su sociabilización se ha visto fuertemente influenciada por las TIC’s produciendo que sus relaciones de pareja estén muy vinculadas a ellas.

Hace unos días Ana Mato desataba una curiosa polémica en torno a si el término "violencia en el entorno familiar" era adecuado para expresar la lamentación por el asesinato de una mujer a manos de su pareja en Roquetas de Mar (Aunque posteriormente ha matizado sus palabras, abdicando y utilizando también los conceptos violencia de género y sobre la mujer).  Así, las críticas han llovido al considerar que al usar dicho concepto se albergaba cierta negación de la violencia de género o violencia machista, los dos términos generalmente más utilizados.