Desde marzo de 2013 en Dakota del Sur, en el norte de Estados Unidos se permite que los profesores de centros públicos lleven armas para proteger a sus alumnos.

Esta es una medida que a los ojos de al menos las personas que vivimos al otro lado del charco, nos resulta extravagante, ya que en nuestra sociedad el uso habitual de armas de fuego, no es que esté mal visto, es que más bien no existe. En cambio, para muchos de los que viven en Estados Unidos portar armas, es un derecho. No obstante, todo derecho debe tener unos límites de ahí la frase: “los derechos terminan cuando comienzan los de los demás”. Esta es una frase que puede parecer tonta, pero que muy a menudo olvidamos ¿qué pasa si en el ejercicio de tu derecho, dañas o pones en peligro a otra persona?

         La búsqueda de alternativas a la prisión es una tendencia constante entre criminólogos y penalistas debido a la constatación general de que esta pena es cruel y contraproducente. La pena de trabajos en beneficio de la comunidad es una de las alternativas, ya que es más respetuosa con los derechos de los condenados y presenta una tasa de reincidencia menor que la cárcel[i]. Esta pena ya supone el 25% de las condenas[ii] en nuestro país pero está regulada de forma deficiente y no tiene el efecto resocializador que debería. Veamos si esto tiene solución.

    Ya hemos visto, que el inductivismo, es una metodología que va de lo particular a lo general, intentando encontrar leyes universales aplicables a toda la población que se estudia o investiga. Esta metodología, es propia de las ciencias naturales, donde su método de abordaje ha consistido históricamente en analizar distintas muestras, y hacer coextensibles a todos los especimenes de la especie los resultados obtenidos. Y también, dividir categóricamente a dicha población, en diversas tipologías bien delimitadas unas con otras, con características persistentes en el tiempo, y por sobre todas las cosas, genéricas.

¿Cuál es el grado de libre albedrío que el cerebro nos permite?, ¿estamos sometidos a un determinismo biológico que nos conduce a comportarnos de una manera predeterminada?

Desde una perspectiva de la psicología evolutiva y social, un organismo se hace a sí mismo desde el mismo momento en que empieza a interactuar con su ambiente. A medida que el individuo se desarrolla e interactúa con su contexto social, sus respuestas se tornan coherentes con un código ético que le permite responder a los estímulos con una intensidad y dirección determinada, con la que el individuo se siente identificado, lo que configura su personalidad y le hace diferente al resto.