El pasado mes de febrero publiqué la primera entrega de esta serie de pequeños artículos que tratan de dar a conocer algunas expresiones propias del mundo penitenciario.

 

Como cada grupo social, la subcultura carcelaria ha generado, con el paso de los años, formas de expresión propias, un lenguaje que permite a sus miembros sentirse parte integrante de un grupo y que de alguna manera contribuyen a distanciarse del personal penitenciario, con el conviven   a diario.