¿Cuándo se realizó la primera autopsia judicial?

December 22, 2014 7323
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Efigie de Bartolomeo de Varignana en el Teatro del Archiginnasio. Fotografía de http://www.rocaille.it/archiginnasio/ Efigie de Bartolomeo de Varignana en el Teatro del Archiginnasio. Fotografía de http://www.rocaille.it/archiginnasio/

En el acto tercero de Julio César, William Shakespeare pone en boca del senador Casca la frase “¡Hablen mis manos por mi!” con la que un grupo de conspiradores atacaron al dictador romano, hiriéndole con 23 puñaladas –incluyendo la que le asestó Bruto– aquel idus [15] de marzo del año 44 a.C., junto al Teatro de Pompeyo, en el Foro de Roma. 

Por las obras del historiador y biógrafo Suetonio sabemos que el médico personal del César, Antistio [Antistius], examinó su cadáver para determinar que tan sólo una de aquellas heridas había sido mortal de necesidad, pero aunque no hay duda de que aquella fue la primera autopsia de la Historia que se encuentra documentada, aquel examen forense no fue una autopsia judicial. Ese honor le corresponde a un discípulo del médico florentino Tadeo Alderotti, Bartolomeo de Varignana, cuya efigie aún decora el Teatro del Archiginnasio, antigua sede de la célebre Universidad de Bolonia [Emilia Romaña, actual Italia], donde el doctor impartió sus lecciones de anatomía. 

En la capital emiliana, en 1302, un comerciante al que denominaban Azzolino se sintió indispuesto después de haber comido y murió de repente. Su familia logró convencer a las autoridades de que su fallecimiento no podía deberse a causas naturales porque tenía el cuerpo hinchado y la piel se puso “verde como las aceitunas” antes de ennegrecer. Para aclarar las circunstancias de aquel deceso, el juez ordenó llamar a Varignana para que examinase el cadáver y dictaminara si, efectivamente, como afirmaban sus familiares, había muerto envenenado. Aquel pionero análisis forense no dejó lugar a dudas: no falleció a causa de un veneno sino por un exceso de sangre en la vena cava y en la vena del hígado cercana a aquélla que le impidió el flujo del espíritu por todo su cuerpo [DE CEGLIA; F. P. Storia della definizione di morte. Milán: Franco Angeli, 2014, p. 178].

Carlos Pérez Vaquero

Valladolid (Castilla y León | España 1969).

Escritor (director de Quadernos de Criminología | redactor jefe de CONT4BL3 | columnista en las publicaciones La Tribuna del Derecho, Avante social y Timón laboral | coordinador de Derecho y Cambio Social (Perú) | colaborador de noticias.juridicas.com); ha publicado en más de 600 ocasiones en distintos medios de 19 países; y jurista [licenciado en derecho y doctorando en integración europea, en el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid | profesor de derecho constitucional, política criminal y DDHH (UEMC · 2005/2008)].

Sus últimos libros son Las malas artes: crimen y pintura (Wolters Kluwer, 2012) y Con el derecho en los talones (Lex Nova, 2010).

Este blog te acercará a lo más curioso del panorama criminológico internacional de todos los tiempos; y, si quieres conocer otras anécdotas jurídicas, puedes visitar el blog archivodeinalbis.blogspot.com

cpvaquero.blogspot.com