El atentado más antiguo que se ha documentado hizo explosión la nochebuena de 1800 al paso del carruaje de Napoleón y Josefina Bonaparte en la calle St. Nicaise, de París, cuando el matrimonio se dirigía a la ópera, para asistir al estreno de La Creación, de Haydn. Un grupo de realistas de origen bretón –que eran partidarios de reinstaurar la monarquía de los Borbones que finalizó tan abruptamente con la decapitación de Luis XVI, en 1793– colocó una machine infernale [un ingenio militar que ya se había utilizado en el siglo XVI, cuando el ejército español sitió la ciudad flamenca de Amberes] cerca del Palacio de las Tullerías. La bomba escondida en la carreta estalló unos segundos después de que pasara a su lado la comitiva del Primer Cónsul [no fue proclamado emperador hasta 1804], que salió ileso, pero mató a cerca de veinte personas, además de ocasionar cuantiosos daños materiales en las viviendas de esta rue y de romper los cristales de las cercanas Tullerías.