In Albis
“Una mujer es obligada a quitarse el burkini en una playa de Niza”
“Los testigos, al menos cuatro agentes armados se colocaron alrededor de la mujer en la orilla del Paseo de los Ingleses, lugar donde el mes pasado ocurrió el ataque terrorista donde murieron al menos 84, y le pidieron que se quite el hijab, que solo cubre el pelo, las orejas y el cuello. Por llevarlo, le cobraron una multa de 38 euros”

Desde el nacimiento de la Justicia Restaurativa y la puesta en marcha de las llamadas prácticas restaurativas han pasado algunas décadas. El ordenamiento jurídico español contempla una batería de medidas alternativas al cumplimiento de una pena en régimen de privación de libertad, aunque, en la práctica, la ejecución de estas medidas no siempre se lleve a cabo.

“Alejandro de 24 años está condenado por un delito que cometió cuando tenía 18 años. En libertad provisional  desde entonces, no ha vuelto a delinquir, tiene pareja y un trabajo estable. Gastó 79 euros con una tarjeta falsa. Pidió el indulto pero no se lo han concedido de momento. Si nada lo remedia, entrará en prisión.”

Vivimos en un mundo en el que nos gusta “etiquetar” y prejuzgar, es cierto, parece que ésta sea la esencia del ser humano…y con las víctimas pasa igual, nos gusta pensar en ellas, con ciertos estereotipos. Pensamos en las víctimas como personas muy vulnerables, necesitadas de protección y sobre todo de que otras personas, “decidan por ellas”. Y es paradójico porque aun así, además pensamos que son muy punitivas y que buscan siempre venganza. De ahí, que ciertos ciudadanos,  cuando hablamos de los procesos restaurativos, no pueden creer qué beneficios puede reportar a las personas que han sufrido un delito, porque precisamente, parten de estas ideas preconcebidas sobre cómo son las víctimas.

“Pido el indulto para el amigo, que mató  a mi hijo. La madre que perdió a su hijo, se rebela contra la condena de quién conducía cuando se produjo el accidente mortal. No es un criminal. Si encarcelan a David, nuestra herida se hará, aún más grande”

“Charlie Hebdo” sale hoy tras los terribles atentados de la semana pasada en Francia, con un mensaje claro “Todo está perdonado”.

El pasado diciembre fue aprobado por la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados,  el Estatuto de las víctimas.

Este estatuto será la primera norma con enfoque restaurativo, en el derecho español y la primera que contemplará de forma expresa la referencia a los Servicios de Justicia Restaurativa. Tiene un claro enfoque restaurativo por varios motivos, el principal es que devuelve el protagonismo a los realmente afectados por el delito: las víctimas. Hasta ahora para el Sistema Penal Tradicional, el delito es una violación de la norma creada por el estado y es precisamente el estado el que se erige en víctima. Las necesidades de las verdaderas víctimas, pasan a un segundo plano, y por lo general se ven reducidas a expectativas materiales,  que poco o nada tienen que ver con lo que realmente requieren.

Tras las últimas entradas en prisión de  “famosos” y políticos, el otro día el Ministro de Interior dio a entender que esto se había producido por el clima y la situación actual que vive España y que quizá,  en otras circunstancias muchos de ellos no hubieran ingresado en la cárcel y no se hubieran producido estas sentencias,  que algunos llaman “ejemplarizantes”.

“Un aficionado del Deportivo de la Coruña murió tras ser agredido de manera salvaje y tirado literalmente al rio Manzanares en las inmediaciones del estadio de futbol Vicente Calderón”

Todos parecemos olvidarnos de la violencia en el fútbol hasta que sucede algo tan grave, como la muerte de un aficionado. Sin embargo, el peligro está latente en cada partido. Se pueden buscar posibles responsables de este último trágico suceso pero sin lugar a dudas, creo que habría que acudir al origen de esta violencia latente, para evitar que se vuelvan a repetir estas “muertes” sin sentido.

Cuando miro la televisión y veo a víctimas reclamando penas más duras, no creo ni por un momento que sea porque son muy punitivas. Simplemente, reclaman más castigo porque por regla general, los infractores no reconocen el daño que han causado, y el castigo es la única respuesta que encuentran de la Justicia tradicional (y lo cierto es que las víctimas suelen reclamar precisamente como una necesidad importante: que alguien aparezca como responsable del daño que han sufrido, y esta necesidad rara vez se atiende por la Justicia Penal actual)

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