En Las Siete partidas –un código que reunió cerca de tres mil leyes en tiempos de Alfonso X el Sabio para dar unidad legislativa a un reino fraccionado en fueros– encontramos diversas referencias a la llamada pena de picota. En la última partida, se regulaban las siete maneras de pena que iban desde dar a los onbres pena de muerte o de perdimiento de miembros hasta ser açotado o ferido paladinamente por yerro (...) o lo ponen en desonrra en la picota (...) faziéndolo estar al sol, untándolo de miel porque lo coman las moscas. En este caso, se pretendía escarmentar a los furtadores y robadores publicamente con feridas de açotes o de otra guisa de manera que sufran pena y verguença.