RESUMEN

Los accidentes de circulación constituyen la principal preocupación en el campo de la Seguridad Vial. El alcohol en la conducción tiene un papel protagonista en un elevado número de accidentes, siendo uno de los principales factores de riesgo que pueden ocasionar que la conducción de un vehículo acabe en un fatal desenlace.

Pese a tal importancia, los medios de control social únicamente pueden controlar una diminuta parte de los desplazamientos que se producen permanentemente por la red viaria nacional, lo cual genera que una parte importante de las incidencias del tráfico no aparezcan en las estadísticas oficiales.

El delito de conducción bajo los efectos del alcohol (art. 379.2 CP) presenta unas particularidades específicas que dificultan su detección y control, generando una cifra negra difícil de calcular, lo que supone un desconocimiento sobre la dimensión real de este tipo penal.

PALABRAS CLAVE

Conducción bajo influencia, tasa de alcoholemia, delito, riesgo abstracto, cifra negra, control social formal.

El pasado mes de abril, la Comisión Catalana de Tráfico y Seguridad Vial, máximo órgano consultivo en materia de tráfico del gobierno de Catalunya, anunciaba la creación de un grupo de trabajo para encontrar medidas específicas  y realmente disuasorias contra la actitud de lo que considera un colectivo potencialmente peligroso : los conductores reincidentes. La preocupación del ejecutivo catalán tiene su lógica. En los primeros cuatro meses de este año, veintidós personas perdieron la vida en las carreteras catalanas en tan solo cuatro accidentes de tráfico, tres de los cuales, fueron provocados por conductores reincidentes. 

Antes de empezar a desarrollar el artículo cabe destacar la diferencia que hay entre delincuencia  e inseguridad ciudadana (dos conceptos diferentes pero que están relacionados), en la que delincuencia  la podemos considerar como un hecho que constituye un factor de  inseguridad objetiva y como inseguridad ciudadana, la cual se  puede definir  como “una sensación”, con un carácter subjetivo que sufre o sufren las personas en ciertos momentos o lugares.

Atender la seguridad pública, y de manera específica, la prevención del delito, obliga a articular una adecuada coordinación entre autoridades de gobierno y asociaciones académicas de Criminología. Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2010: 1-2), recomienda que:

 

Un plan nacional de prevención y coordinación del delito debe abarcar varios sectores del gobierno y la sociedad. En él se deberían definir claramente los problemas y sus causas, establecerse prioridades y posibles soluciones, además de indicarse las personas encargadas de su ejecución y los recursos disponibles.

 

            La Sociedad Mexicana de Criminología capítulo Nuevo León, implementó para el Municipio de Nuevo Laredo, Tamaulipas, México, diversos programas de prevención social del delito. Estos proyectos son posibles gracias al Subsidio para la Seguridad en los Municipios (SUBSEMUN, 2014) del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

            Uno de los programas ejecutados se denomina: Movilidad Segura, y este a su vez forma parte del Programa Integral de Prevención Social del Delito con Participación Ciudadana.

 

Movilidad Segura

 

Según el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra) [2013], México se encuentra entre los 10 países donde ocurre el mayor número de muertes por accidentes de tránsito. Alrededor de 16 mil decesos al año.

 

            Una tercera parte de las personas que pierden la vida en percances viales tiene entre 15 y 29 años de edad. El Conapra estima que el costo de las lesiones, discapacidad y muertes por esta causa supera 120 mil millones de pesos anuales, cifra que bien podría servir para dar de comer en el mismo periodo de 12 meses a más de tres millones de niños, de acuerdo con cálculos de Unicef, citado por el mismo Consejo.

 

            Las estadísticas señalan que cada año ocurren unos 470 mil accidentes y, si bien están involucrados una diversidad de factores, instituciones de salud y vialidad afirman que 90 por ciento de esos eventos se pueden prevenir.

 

Movilidad Segura es un proyecto que tiene los siguientes objetivos:

 

1.       Promover campañas para capacitar a conductores, peatones, ciclistas y motociclistas en seguridad vial;

2.       Formar mediante actividades lúdicas a niñas, niños y adolescentes en educación vial;

3.       Capacitar a operadores del transporte público en temas relativos al reglamento de tránsito, técnicas de primeros auxilios, habilidades al volante, entre otros, y

4.       Sensibilizar a motociclistas y ciclistas en medidas mínimas de seguridad para fomentar una mejor convivencia con otros usuarios de las vialidades del municipio.

 

Este proyecto atiende las fibras del tejido social más profundas, apostando por la introyección de valores viales principalmente en niños, y con esto, abonar a tener en un futuro a conductores más consientes de la responsabilidad al conducir un vehículo.

 

Para implementar estas acciones sociales, el Municipio destinó, gracias al SUBSEMUN, 2014, una inversión total de $ 1, 981, 444.80 pesos.

 

Con estas acciones las autoridades de los tres órdenes de gobierno, la sociedad y las asociaciones académicas como la SOMECRIMNL, apuestan por la prevención social del delito.

REFERENCIAS

Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (2013). Informe sobre accidentes viales. México: Conapra. [En línea]. Disponible en: conapra.salud.gob.mx. Consultado el 06 de diciembre de 2014.

Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2010). 12° Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal. EEUU: ONU. [En línea]. Disponible en: www.cinu.mx. Consultado el 06 de diciembre de 2014. Pág. 1-2.

R. Ayuntamiento de Nuevo Laredo, Tamaulipas, México, página en Internet: www.nuevolaredo.gob.mx.

Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, página en Internet: www.secretariadoejecutivosnsp.gob.mx.

Sociedad Mexicana de Criminología capítulo Nuevo León, página en Internet: www.somecrimnl.es.tl.

Hace poco tiempo recibí la grata llamada del emprendedor José Servera, preocupado por un tema de seguridad vial y por ende, de seguridad e integridad física de los menores. El criminólogo Servera no entendía (como tampoco entendí yo) que algunos padres fuesen tan incautos como para arriesgar la vida de sus hijos. Le dije a José Manuel que se calmara, ¡que esto lo vamos a arreglar! Que había poca regulación y poca información sobre el tema que me comentaba, que no era una preocupación excesiva pero que sí que habría de alguna forma, a través de la empresa, informar a los clientes sobre las consecuencias y sobre el uso de la maquinita que sin más preámbulos voy a comentar. Los dos quedamos más tranquilos y Servera pudo continuar con su curro de madero de segway lo que restase de verano.

Un criminólogo es un observador social, una máquina inconformista con lo que ve a diario, una herramienta de mejora, una ¡persona sin trabajo!. Observa comportamientos y propone mejoras. Un criminólogo vial traslada esas inquietudes a la circulación de vehículos y peatones. Si Lombroso hubiese sido criminólogo vial se llevaría las manos a la cabeza cada vez que pasara por una rotonda.

Hay tres acciones que pueden llevar a cabo los conductores pero que por sus características tienen consecuencias legales distintas. Pero la base es común: el conductor lo hace haciendo el gilipollas, o sea, de forma negligente o temeraria.