Hubo un tiempo de progreso y avance en el que las teorías arcaicas y estereotipadas cayeron en su propia mentira y por fin la sociedad se enteró de que las mujeres y los hombres eran iguales y tenían la misma capacidad de entendimiento que les confería, por tanto, los mismos derechos y libertades, era un tiempo en el que con paso lento pero firme se avanzaba en una sociedad más justa y realista, sin nadie por encima de nadie, sin que unos fueran más listos por naturaleza divina que otros.

El tiempo siguió avanzando y nadie parecía acordarse de las teorías que defendían la inferioridad de las mujeres, hasta que llegó el año 2014 y los defensores de ideas retrógradas y melancólicos de tiempos funestos se quitaron la máscara y de repente… las mujeres españolas se volvieron imbéciles.

El pasado Consejo de Ministros anunció la modificación, una vez más, de un ya más que maltrecho Código Penal, con la implantación de la prisión permanente revisable como decisión estrella en lo que no fue más que un acto de propaganda política. Y es que si queríamos informarnos algo más sobre las condiciones específicas bajo la que se regiría dicha condena, encontramos un triste texto de apenas una página para explicar su decisión. Acudí a ese breve texto con el objetivo de conseguir aclarar algunas dudas sobre su implantación que ya albergaba cuando se empezó a hablar del tema, pero reclamo que se me devuelvan esos cinco minutos que desperdicié en leerlo, porque aparte de mencionar los tipos penales a los que se aplica, nada se sabe aparte de avalar su decisión en unos supuestos expertos, y avalar su decisión. Nada de los criterios utilizados para revisar la condena, nada sobre el momento en que esta podría revisarse por primera vez, nada de nada.