Hoy cumples 22 años, no está nada mal. ¡Felicidades! Naciste sin esperanza de vida, pero aquí estás entre los que te parieron y criticaron. Incompatible con la vida, dijeron algunos. Por lo que dicen, parece que pronto te van a sustituir. La nueva vendrá con el mismo mal pie que tú, vilipendiada de antemano por su progenitor A y abrazada y amamantada por su progenitor B. Te pondrán un mote, si es que no lo tienes ya. Puede que incluso algunos de los tuyos renieguen de ti, en algún momento, si esto les trae rédito político o mediático. A la anterior le llamaron de todo, que si Ley Corcuera, que si Ley de la Patada en la Puerta, que si no sé qué, que qué sé yo... que yo qué sé. Pero vamos, que tras pasar por el quirófano parlamentario y judicial, para una simple operación de fimosis estética, te asentaste bien entre casi todos. Te felicito también por ello.

Con las últimas reformas del Código Penal, Ley de Seguridad Ciudadana, Ordenanzas Cívicas en algunos ayuntamientos y todo el elenco legal disponible se empeñan en vendernos que así conseguiremos prevenir la delincuencia. Mi contribución en estas líneas será explicar por qué no va a funcionar y comentar brevemente qué es lo que se ha demostrado que puede funcionar desde el conocimiento de la Criminología.