El ser humano es un ente complejo en su dualidad sustancial, la conducta que muestra en diferentes contextos, dan muestra de la gran variedad de estados mentales en los que se puede involucrar; lo que en ocasiones requiere de un análisis y tratamiento especializado mediante la aplicación del conocimiento científico según cada caso en particular.

Se sabe que la aplicación de estrategias en diversos momentos de la vida del ser humano, pueden ser la base del desarrollo de la personalidad adaptado a la sociedad, para que no se muestre como enemigo potencial de ésta, pues deberá contribuir a la conservación y optimización de las instituciones que permiten una vida social adecuada.

La predisposición en el contenido del desarrollo moral ante la génesis del ser-antisocial por el razonamiento de lo moral o inmoral, está compuesta por un conjunto de indicadores de interiorización en su microentorno, que desencadenan el despliegue de conductas antisociales mediante un detonador circunstancial, es decir, un sujeto con dicha predisposición comete conductas antisociales, a diferencia de otro en similares circunstancias, pero sin dicha predisposición. Esto encuentra un sustento determinante en el umbral del rompimiento de lo moral, propio en el desarrollo de cada individuo conforme a la integración psíquica de su razonamiento, que permite al sujeto emitir juicios de valor en situaciones complejas, fundamentado en sus experiencias directas e indirectas; en el que dicho razonamiento genera la parresia moral durante su trasmisión interpersonal.

La compleja conformación psíquica en el desarrollo del ser humano, puede llegar a ser influenciado por microacciones que parecen imperceptibles, pero que pudieran generar incongruencia en el sujeto entre lo que se piensa, se dice y se hace. Durante dicho desarrollo el educador debe crear un circuito de comunicación efectiva, en el que no sólo se capte lo que se piensa mediante lo que se dice, sino también lo que se hace. Desde la óptica general del educador el “destilamiento” de meros conocimientos científicos en el educando, “cumple” con su función en el proceso de enseñanza, la transmisión hecha de esta manera, por sí sola no produce dinamismo intelectual entre el educador y el educando.

La categorización que se pretende, no busca etiquetar al sujeto activo de lo antisocial, sino considerar la existencia “taxonómica” conductual que con un origen concreto y particular, lleva al sujeto a situarse como ser-antisocial. La conducta desplegada del sujeto tiene diversos componentes y motivos con relación al impacto que a nivel individual y social produce, la correlación de su acción puede llegar a ser cronológicamente variada por su amplitud, además de que la capacidad del sujeto en la ejecución de conductas antisociales, produce sus beneficios en codependencia con su entorno y su relación con otros sujetos de conductas análogas o no.

Todas las cultura sin excepción, están construidas sobre bases sociales nomotéticas, que rigen la convivencia gregaria, estas bases comprenden el sistema de creencias cimentadas en la axiología de su microcosmos, que delimita su comprensión del mundo con relación a la interacción de los miembros de la cultura de que se trate.

Dicha nomotética social, se encuentra en diversas formas, algunas veces son meras costumbres y tradiciones, normas orales de trascendencia intergeneracional; así las culturas que muestran mayor entramado en su composición, cuentan con un sistema de normas emanado del poder político, sin que esto implique la inexistencia de normas positivas que no tienen ese origen, y que forman parte del imperio nomotético que delimita la actuación de cada uno de sus miembros.

 

La situación desbordada de la violencia originada por diversos factores, que “justifican” homicidios, secuestros, extorsiones, asaltos y demás como habitualidad esencial del homo criminis, hace cada vez más difícil que los ciudadanos ejerzan su derechos elementales, ya no es posible transitar libremente por los senderos asfalticos, ni tampoco se puede introducir en determinadas regiones sin ser abordado inmediatamente por quienes, se han apropiado de tales tópicos, generando vacios en el Estado de Derecho.

El hombre desde que nace esta sujeto a su entorno, inicialmente depende de sus progenitores para su supervivencia, a través de su desarrollo va siendo sujetado a las normas que le son impuestas por la cultura en la que se encuentra inmerso y de la cual va integrando su psique para consolidar su personalidad. Esta sujeción le convierte en un ser eminentemente social, fustigado a la subordinación de la fuerza normativa.

El Estado como asociación de estructura jurídica de los individuos, es creado mediante el pacto social, a efecto de procurar y mantener el orden mediante diversas instituciones del poder político, con las facultades coercitivas que el Derecho le enviste, pero que además debe apoyarse en la sociedad civil. El Estado a través del poder político, está obligado a garantizar la seguridad en todos sus ámbitos: jurídica, pública, nacional, etcétera.

El “ser-antisocial”, en su quididad, es libre en el mundo de las normas, considera que no requiere corrección en ningún sentido, la conducta la realiza en ejercicio de su libertad, para la cual no admite restricciones, pues actúa de manera egoísta, sin importar su impacto en la vida gregaria de su entorno, sobreponiendo su libertad, a los derechos y libertad de los demás. La libertad es el ámbito de acción de la norma jurídica, conduce al ejercicio de ésta, con las modalidades que se producen en función de los resultados de los deberes que el Derecho impone al sujeto, por lo que la métrica de las obligaciones implica el grado de libertad del “ser”.

El ser humano en su naturaleza primaria es impulsivo y agresivo, requiere de la gratificación inmediata ante cualquier deseo, mostrando indiferencia ante el grado de exigencia ejercida, carece del sentido de identidad, sin desarrollar cabalmente la habilidad reflexiva, pues actúa mediante esa primera programación natural e intrínsecamente celular transmitida de manera inexorable mediante los genes. Empero, dicha programación indica que existen aspectos que se desarrollan de manera complementaria con el paso evolutivo de la constitución psíquica de cada individuo.

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