Os voy a hablar de un pequeño grupo de personas que pueden hacer que el ciberespacio (sí el ciberespacio, algo inabarcable), sea más seguro para todos, pero sobre todo, para los más jóvenes. Este grupo se compone de personas, con multitud de conocimientos, que por separado no son tan eficaces como cuando se juntan todos ellos. La cibercriminología, campo en el que son expertos este grupo de criminólogos, aporta conocimientos sobre conductas problemáticas o delictivas en el ciberespacio y su trasvase a la vida real, aporta conocimientos sobre las consecuencias para las víctimas, pero lo más importante, aporta conocimiento para la prevención de estas conductas.

Hoy voy a olvidarme de nuestros gobernantes y exgobernantes para analizar un gravísimo problema que sufren los adolescentes. El cyberbullying, la modalidad más avanzada del bullying o acoso escolar que padecen muchos menores en edad escolar. La conducta consiste en dañar psicológicamente a un menor, con acciones ofensivas de carácter físico o verbal y con una permanencia duradera en el tiempo. Si tenemos en cuenta la edad de la víctima (12-16 años), este fenómeno es extremadamente peligroso para la formación del menor, de su personalidad e identidad. La conducta más extrema llevará al suicidio de la víctima. A los agresores no podemos dejarlos olvidados, pues su estudio y tratamiento es fundamental para corregir futuras conductas delictivas.