Mucho se está hablando estos días sobre los niños robados en nuestro país, una noticia que indigna y enfada a partes iguales a todo aquél sensibilizado con el dolor ajeno y propio.

Los resultados judiciales que estas familias enajenadas de sus hijas e hijos están obteniendo es nulo, lo que hace el sufrimiento más atroz, los jueces y la fiscalía no quieren remover un asunto que va más allá de médicos y monjas, brazos ejecutores de una política que hunde sus raíces en las estrategias más despiadadas desplegadas por el régimen franquista.