Con mucha frecuencia los que nos movemos en el “mundo” de los juzgados, nos olvidamos de la realidad y es que los Tribunales son utilizados por el ciudadano, son las personas “normales” las que acuden a los juzgados pensando en que se va a solucionar su problema.

Sin embargo, una vez que entran en la “maquinaria” judicial, los que menos van a saber sobre  la evolución de su caso son ellos, los más interesados.

Pensar en un infractor cómo alguien malo, es fácil y casi supone un alivio porque sólo así llegamos a asimilar internamente cómo y por qué una persona puede dañar a otra. Sin embargo, lo más complicado es hacernos a la idea de que el teórico infractor es una persona como nosotros, con sus defectos y sus virtudes pero que un día tuvo un teórico “mal momento” y sin querer, por imprudencia ha causado un daño muy grave y castigado por la ley como delito.

Un ejemplo de esto que estoy diciendo es el maquinista del tren que descarriló en Santiago de Compostela, sin querer entrar en el morbo, me planteo muchas preguntas en torno a un caso como este. La verdad es que no me gustaría estar en el lugar del juez, que tiene que investigar , ya que debe ser muy complicado calificar a una persona como delincuente o imputado cuyo error fue no tener la diligencia debida ( si se llega a demostrar) pero que al mismo tiempo ha causado tanto dolor, sufrimiento y pérdidas irreparables.

"El violador del Eixample queda libre tras realizarse la castración química. La policía le prestará vigilancia discreta tras haber cumplido su condena y prisiones asegura que aún no está rehabilitado por completo”

No creo que haya algo más terrible que convertirse en víctima, máxime si se trata de un delito tan grave como una violación,  pero no puedo imaginar lo que tiene que suponer saber que la persona que tanto daño te ha hecho, sale de prisión y sin estar rehabilitado, según los expertos.

Decía ayer en mi blog personal, que me estaba haciendo mayor y lo cierto es que sin lugar a dudas, así es. Hasta donde llego a recordar, antes los juicios penales eran eso; juicios, la prensa si acaso, grababa unos minutos e informaba de su evolución. Pero ahora, esto parece que ha cambiado y son casi como “reality shows” y a tiempo  real se sabe todo lo que sucede.

Con el juicio en España por el padre acusado de matar a sus hijos, se están traspasando todos los límites de la realidad. Comprendo, como ya he dicho en varias ocasiones, el derecho de información de los medios de comunicación pero lo que no entenderé jamás es que los juicios se sigan casi en directo y se analice de forma sistemática cada palabra, gesto y actitud de acusado, víctimas y testigos.

“Representantes de las justicia española y varias asociaciones feministas españolas han alertado este martes, de que la mediación en los casos de violencia de género recogida en la reforma del Código Penal, planteada por el Ministro de Justicia no sirve en violencia de género”

Esta noticia me sorprende por cuanto se atreven  a decir que algo no sirve, sin haberse puesto en práctica y sin embargo, afirman que algo funciona, cuando está totalmente demostrado que la ley tal y como está en la actualidad, no ha servido para reducir  los casos de violencia de género.

El otro día escuché a varias personas, hablando sobre si la reinserción es posible o no. Realmente es un tema bastante interesante pero me parece que es demasiado importante, como para que pueda ilustrarse mínimamente en tan solo treinta minutos, que duraba el programa. Más que dar respuestas, y como dijo el maestro Nils Christie en una charla sobre este tema, hoy estoy para hacerme preguntas y de paso, tratar de reflexionar sobre si es posible esta reinserción y en qué modo puede ayudar la Justicia Restaurativa.

Las preguntas esenciales, para mí, son: ¿es una realidad la reinserción, incluso después de haber cometido un delito muy grave? ¿Creemos realmente en la reinserción?

Todos los fines de semana hay detenidos por esta clase de delitos, generalmente por superar el límite de alcohol permitido pero también por excesos de velocidad. “Lógicamente”, cuando el detenido es una persona conocida o famosa, esto genera más revuelo en la sociedad. Este “lógicamente” lo digo con reticencias porque el infractor sea o no famoso, es un ser humano y como tal puede cometer los mismos errores que el resto de la población. La diferencia quizá pueda estribar,  en que el que detengan a un famoso genera “morbo” y da para vender muchos minutos en televisión, cosa que no ocurre si Pepito Pérez, comete el mismo delito. También  es cierto que si se es conocido, eres o puedes ser un ejemplo para el resto de los ciudadanos,  pero eso es todo y dicho esto, no estaría mal recordar aquella frase tan elocuente, “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

“Es mejor un mal acuerdo que un buen juicio”, esto es una sabia realidad que aprendí y constaté cuando ejercí como juez, pronto me di cuenta que nunca sería una buena juez, al menos para el 50%  de los que acudían al juzgado. Para ese 50% no habría hecho justicia porque efectivamente, no les habría dado la razón. Hay una frase que refleja perfectamente esta realidad: “la justicia total es imposible, y sino piensas así, déjame decirte que es por eso por lo que es imposible, pues…qué es justo para ti, que lo sea para mí?”

"El pasado domingo catorce de abril cuando un gran elevado número de corredores participaban en el célebre maratón de Boston explotaron dos bombas que causaron la muerte de tres personas e hirieron a 170, muchas de gravedad con amputaciones de miembros. Los autores fueron identificados y uno falleció y otro tras una larga búsqueda fue finalmente arrestado y se encuentra en el hospital".

Un atentado de estas características genera tras de sí, un gran número de víctimas y grandes secuelas físicas y psicológicas, que serán difíciles de abordar para su tratamiento eficaz. Además de las víctimas directas, las que sufrieron el efecto de las bombas, la sociedad en general cada vez que hay un hecho de estas características sufre y con ello también se convierte en víctima. A nadie escapa que estos sucesos provocan en todos nosotros, incluso los que vivimos a gran distancia del lugar de los hechos, un sentimiento de desconfianza (de que si les ha pasado a gente normal, en cualquier momento nos puede pasar a nosotros) ¿Acaso no nos volvemos un poco “paranoicos”?. Imagino a los ciudadanos que más cerca sufrieron el ataque y a los vecinos de los supuestos autores ¿Cómo van a recuperar la confianza en los otros miembros de la comunidad?. Será muy difícil y es lógico que ahora se muestren recelosos de cualquier vecino o persona que aparentemente sea “extravagante” o tenga comportamientos no usuales. Lo normal es que esto, les lleve a ver “fantasmas” donde no los hay.

La semana pasada presentaba un modelo de cárcel un poco utópica a los ojos de muchos de nosotros, no tanto por las instalaciones  o por el lugar en sí, (porque muchas de otras prisiones tienen las mismas comodidades) sino por el espíritu que guía la convivencia y las normas en su interior. La cárcel de Bastoy en Noruega, es claramente una prisión cuyos presos viven de acuerdo a los principios y valores de la justicia restaurativa.

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