El domingo pasado estuve viendo un programa de televisión que me hizo reflexionar bastante, preguntaban a jueces y fiscales ¿si la justicia es igual para todos?. No quiero dar propaganda al programa en cuestión pero efectivamente planteaban que el rico y poderoso es más difícil que entre en prisión y si lo hace será por menos tiempo, mientras que si eres un pobre sin dinero, será el destino más seguro y probable.

“La mediación es un método complementario y que en momentos de sobrecarga y cierto colapso en algunos juzgados puede ser importante como sistema alternativo del proceso” “también quiere felicitar a jueces, fiscales y abogados por poner en marcha una experiencia a nivel nacional para resolver procedimientos a través de mediación y con resolución vía conformidad”, esto afirmaba un presidente de un Tribunal Superior de Justicia.

Noelia de Mingo, la médico de la Fundación Jiménez Díaz que mató a tres personas e hirió a otras siete en 2003, saldrá un mes de vacaciones. La asociación de defensa del paciente que se personó como acusación particular ha calificado la decisión del juez de autentica barbaridad y a de Mingo, de peligro real para el resto de los ciudadanos. El equipo técnico que la valora considera que es necesario que vaya reintegrándose en la vida cotidiana como forma de recuperación. Noelia de Mingo padece esquizofrenia paranoide, enfermedad para lo que no hay cura, tan sólo medidas de control de la enfermedad y dado que el juez considera que sigue siendo necesario la medida de internamiento es un despropósito que se la permita salir.

A propósito del artículo “la justicia restaurativa ¿quién es la víctima?", de nuestro compañero Víctor Manuel Comendador, con el que estoy cordialmente en total desacuerdo, voy a aprovechar esta valiosa oportunidad para clarificar conceptos de lo que es y no es justicia restaurativa y cuales son sus valores y principios, eliminando algunos mitos, que lastran la efectividad de la Justicia Restaurativa, ya probada en otros países desde principios de los setenta.

"El asesino de Ana María Jerez Cano, la niña de nueve años asesinada y violada en 1991 en Huelva por José Franco de la Cruz, alias “el boca”, ha abandonado la prisión de Morón de la Frontera, tras cumplir 21 años de los 44 a los que fue condenado por este crimen. A su salida de prisión, “el boca” ha manifestado que no se arrepiente de nada porque no ha hecho nada y también ha declinado pedir perdón a la familia de la víctima porque es inocente de los hechos por los que fue condenado. La madre de la víctima por su parte se siente discriminada y engañada, porque en este caso no se ha aplicado la doctrina Parot, y en otros muy similares si”

 

Ayer estando en los Juzgados, fui testigo de la “frialdad” de la justicia. Un chico con un leve problema  psiquiátrico, acudía a juicio por un problema con un guarda de seguridad de un centro comercial. Este chico fue con su madre y como denunciado, le superaba el tener que entrar en un juicio. Aclaro que la madre ya se había puesto en contacto con nuestro Servicio para intentar un proceso restaurativo, pero las órdenes de la compañía de seguridad son ir siempre a juicio, por lo que no se pudo hacer nada al respecto.

El ministro de Justicia, ha anunciado una ley de mediación y jurisdicción voluntaria para agilizar la Justicia, permitirá a notarios tramitar bodas civiles y conceder divorcios de mutuo acuerdo”

Con estas noticias no me extraña que haya cierta confusión sobre qué es mediación, quienes pueden ser mediadores, y cuales son los beneficios. Os contaré que estoy  preparando la II edición de un Congreso Internacional sobre Justicia Restaurativa y Mediación Penal, por eso el otro día entregué un tríptico de este evento a un juez, él lo cogió, lo miró y dijo: “Ah, mediación, pero luego al darse cuenta que era mediación en materia penal, me comentó muy seriamente: “pero la penal no nos quita trabajo, tu dedícate  a la civil, esa si nos puede quitar trabajo”.

Claro podéis imaginar mi cara de espanto ante semejante comentario tan desafortunado, pero no solo por el total desconocimiento de qué es la mediación y sobre todo la mediación en materia penal sino también porque tal pareciera que hasta los jueces se han cansado de serlo.

 

“El preso más antiguo de España indultado parcialmente por el último consejo de ministros socialista sigue en prisión, Miguel Montes Neiro lleva más de 35 años en prisión y sigue pendiente de que la Audiencia Provincial de Granada reviste su caso”

 

Respecto de este tema, del que ya hablé, me preocupa cómo ha podido fallar el sistema de rehabilitación y reinserción ya que según el artículo 25 de nuestra constitución, todas las penas privativas de libertad tienen este objetivo. Y es que no sólo es el largo tiempo que lleva en prisión sin delitos de sangre, sino también es importante las diferencias de trato que se producen, no ya entre las víctimas sino también entre los presos.

 

Y como ejemplo, me pregunto ¿si llevan meses hablando de conceder beneficios penitenciarios a presos extremadamente peligrosos que han cometido muchísimos delitos de sangre, siempre que pidan perdón a sus víctimas? ¿Por qué no se permite lo mismo con este otro tipo de infractores a todas luces menos peligrosos, con una lista de fechorías menores? Otro ejemplo ¿Por qué los presos “de guante blanco”, también obtienen de una forma más rápida beneficios penitenciarios?

 

Estoy empezando a pensar que el artículo 14 de la constitución española, en el que se dice que todos somos iguales ante la ley, no sólo es un ideal, sino que es un artículo totalmente imposible de aplicarse pues tal parece que hay presos e infractores de primera categoría y de segunda categoría.

 

Con esta columna quiero empezar diciendo algo que dijo Séneca: “Todo delito tiene un precedente”.

Siempre en una historia hay dos versiones, dos caras de una misma moneda y en el caso de un delito, detrás de víctima e infractor, hay toda una serie de vivencias. Hoy quiero hablar de un caso real de un infractor, destinado desde su nacimiento a serlo que gracias a la Justicia Restaurativa pudo cambiar y tuvo una segunda oportunidad.

Cuando oigo que la gente se queja sobre qué mal funciona la justicia, suelo intentar defenderla, explicando mi visión de ella cuando fui juez. Obviamente cuando estas en esa posición, te das cuenta tarde o temprano que hagas lo que hagas nunca vas a dejar satisfechas a las dos partes al menos un 50% claramente va a estar descontenta con la resolución que has emitido, con razón mi abuela solía decir: “nunca llueve a gusto de todos”.

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