Desde que ayer escuché que dos niños de 13 años apalearon a un compañero discapacitado de la misma edad, además de someterle a múltiples vejaciones sobre mi cabeza ronda una aseveración: “algo mal debemos estar haciendo…”Ayer oí como la madre del menor agredido decía que su hijo estaba muy asustado, pues claro su hijo como víctima debe de estar “espantado” y con un miedo terrible y por supuesto que necesita todo el apoyo y ayuda posible. Pero además cualquiera de nosotros con un mínimo de empatía debemos de estar asustados y yo añadiría preocupados.

JUSTICIA RESTAURATIVA

Hasta ahora nuestro sistema estaba basado en una concepción de justicia retributiva donde ésta es vista como una responsabilidad de los profesionales y los delitos como acciones contra el estado. Con el cambio a la Justicia, anteriormente mencionada como restaurativa, se da la oportunidad a los ofensores de responsabilizarse por el hecho delictivo o la acción causada, tomar conciencia de la repercusión que su conducta a tenido en la otra persona y reparar el daño ocasionado. Con este cambio de justicia retributiva a restaurativa se convierte el estado en socio de la comunidad.

Una pregunta que puede surgir es de dónde surge el concepto de “restorative justice”, traducido no muy acertadamente al castellano como justicia restaurativa, aunque más bien debería denominarse justicia restauradora o reparadora.

Lo que está claro es que no es un concepto nuevo, y simplemente se basa en el restablecimiento del equilibrio roto, por la trasgresión de la norma y la posible reintegración del infractor.

¿LA JUSTICIA PENAL TRADICIONAL EN LA ACTUALIDAD?

 

Actualmente cada vez que un delito grave ocurre, se abre un nuevo debate en la sociedad acerca de la necesidad de endurecer las penas, como si esto fuera la “panacea” de todos los problemas.

El castigo al culpable se ha convertido en una autentica obsesión social, saciando la “sed de venganza” del estado y en menor medida la de la comunidad.

Sin embargo a pesar del rigorismo de las sanciones la realidad muestra alta tasa de reincidencia y escasa contención de los delincuentes ante las penas incluso más duras. Además las víctimas de los delitos experimentan una frecuente desilusión con el sistema de justicia penal. Esta justicia parte de la base de que el delito supone una violación de la norma, la justicia representa al gobierno y castiga al delincuente por el delito, y la víctima no es más que un mero testigo. Pocas personas se preocupan de si la víctima se siente amparada, por el sistema de justicia penal o de si el castigo es el único objetivo primordial.

El sistema de Justicia Tradicional ( llama justicia retributiva) ha distanciado al infractor de la víctima, poniendo a esta última como un simple sujeto pasivo dentro de la comunidad, a pesar de ser la principal protagonista de un hecho que la afecta tan directamente como es el delito. El estado tal y como decía Christie, se apropia del conflicto,...

Llevo varios días acordándome de las palabras de Toni Canto, actor que recientemente perdió a su hija y el novio de esta, por un conductor ebrio. Cuando le escuché, automáticamente pensé que quería que el infractor pasara toda su vida en la cárcel, esperé resentimiento e ira en él...¡pero no!... Tan sólo dijo que para esta persona, su deseo era que se recuperara pronto y así tuviera fuerzas para afrontar lo que se le venía encima, ya que había quitado la vida a dos chicos jovenes.Esto que parece tan dificil de comprender en los tiempos que corren, se llama empatía, y es algo que la Justicia nos debería ayudar a alcanzar a todos los que en algún momento de nuestra vida podamos ser víctimas de un delito. Esta empatía puede ser el paso previo para el perdón, si, perdón....Reconozco que el fin último de la justicia no es este perdón, pero realmente una justicia justa, humana y eficaz ( como puede ser la llamada Justicia Restaurativa) puede ayudar a que este perdón surga.

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