En 2012, un documental centrado en la figura del terrible líder guerrillero Joseph Kony apareció casi de la nada, convirtiéndose en la campaña viral más poderosa de la historia, con casi cincuenta millones de visitas en Youtube en cuatro días, y otros tantos millones de tweets y “me gusta” en sendas redes sociales.

Mucho se está hablando estos días sobre los niños robados en nuestro país, una noticia que indigna y enfada a partes iguales a todo aquél sensibilizado con el dolor ajeno y propio.

Los resultados judiciales que estas familias enajenadas de sus hijas e hijos están obteniendo es nulo, lo que hace el sufrimiento más atroz, los jueces y la fiscalía no quieren remover un asunto que va más allá de médicos y monjas, brazos ejecutores de una política que hunde sus raíces en las estrategias más despiadadas desplegadas por el régimen franquista.